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Veneración presidencialista y congresistas silenciosos

Los congresistas electos y las propias organizaciones políticas con representación en el nuevo Congreso, comenzando por Fuerza Popular y Perú Libre, seguidos por todos los demás, deberían realizar el juramento por la democracia.

Michel Azcueta (*)

El juramento por la democracia, solemnemente firmado por los dos candidatos presidenciales, ha sido asumido por la población con mucha esperanza, entendiendo que hay objetivos mínimos comunes a todos los peruanos para salir de las crisis que vivimos desde hace ya unas décadas. Y lo han firmado, repito, los candidatos presidenciales…cosa que está bien, pero me pregunto si bastan estas dos firmas para que se alcancen dichos buenos objetivos…¿No tendrían que aceptar este juramento los demás poderes públicos? O, en todo caso, ¿el que asuma el poder presidencial tendrá la fuerza suficiente para gobernar, en primer lugar a esos poderes? ¿Y al nuevo Congreso?

Desde el día de las elecciones hasta el día de hoy los congresistas electos (y bien dicha esta última palabra porque para los congresistas no hay segunda vuelta…) no aparecen por ningún lado ni siquiera los de Fuerza Popular y Perú Libre acompañan a sus candidatos en las actividades públicas Y no solo los de estos dos partidos sino de todos los partidos que han alcanzado representación en el futuro Congreso.

Me pregunto si el juramento de Fujimori y Castillo obliga a sus nuevos congresistas. De momento lo dudo. Y, definitivamente, creo que no obliga a los congresistas electos de los otros partidos.

Recuerdo todo esto pues todos los objetivos señalados en el juramento por la democracia y en otras propuestas, y demandas desde la ciudadanía solo se podrán cumplir si hay una acción concertada entre el Ejecutivo y el Legislativo, que es lo más normal en democracia en tiempos de crisis. Si esto no se da, nos esperan otros cinco años igualmente tormentosos en la política y en la sociedad.

Una presidencia endiosada, típica del eterno caudillismo tan metido en la sociedad peruana, y, paralelamente, un Congreso fraccionado, sin mayoría alguna, moviéndose por intereses cortoplacistas y, por lo tanto, cambiante de acuerdo a las circunstancias, difícilmente nos depara avanzar hacia el logro de los objetivos mínimos comunes que tanto necesitamos.

Los congresistas electos y las propias organizaciones políticas con representación en el nuevo Congreso, comenzando por Fuerza Popular y Perú Libre pero seguidos por todos los demás, deberían hacer también el juramento por la democracia. Y hablo de todos los partidos precisamente porque no va a haber mayoría en el Congreso y, como ya viene ocurriendo, de manera oportunista avalarán o se opondrán a medidas del Ejecutivo.

Considero que todo ello fortalecería nuestra débil democracia y ayudaría a la ciudadanía a creer en la política y en los políticos. Ayudaría a entender que, por un lado, la política no se reduce a dar nuestro voto cada cinco años y, por otro lado, a que los electos, ya sea presidente, ya sea congresistas, tienen la obligación de seguir escuchando a la ciudadanía más allá del día que juren sus cargos.

Con el nuevo gobierno y con los nuevos congresistas tenemos una oportunidad para trabajar juntos por los objetivos mínimos comunes que todo el Perú necesita alcanzar. Depende de todos ellos: presidente, congresistas y partidos políticos junto con una ciudadanía consciente y organizada.

(*) Exalcalde de Villa El Salvador.