Patricia Montero

Patricia Montero

Palabra de Montero

Más columnas

Patricia Montero

¿Perder amigos en elecciones?12 May 2021 | 5:05 h

Patricia Montero

La verdad se abre paso05 May 2021 | 5:09 h

Patricia Montero

Responda usted, señor Castillo28 Abr 2021 | 5:09 h

Patricia Montero

Hablemos de lo importante21 Abr 2021 | 5:30 h

La verdad se abre paso

“Ahora que Revoredo ha admitido que su denuncia no tiene ninguna base, corresponde que la fiscalía archive la denuncia por lavado de activos contra Paola”.

Más de una vez pensé en decirle ¿por qué no olvidas todo?, ¿vale la pena seguir arriesgando tanto?, pero pedirle a Paola Ugaz claudicar, dejar de ser una periodista que busca la verdad, es pedirle un imposible. Nadie la hubiera juzgado si lo hacía, después de todo, soportar difamaciones, persecución judicial, insultos, amenazas que ponían en riesgo su seguridad física y mental y la de su familia, eran razones más que suficientes, pero ella decidió que no la vencerían.

Desde la publicación de Mitad monjes, mitad soldados, investigación periodística que destapó abusos del Sodalicio, Paola ha soportado insultos y difamaciones de todo tipo y calibre, sobre todo por ser mujer. Pero atreverse a investigar las finanzas de esa organización ultraconservadora, misógina hasta los huesos, desató contra ella una persecución judicial implacable.

La periodista enfrenta tres procesos por difamación agravada tras ser denunciada por personas vinculadas al Sodalicio, entre ellas Luciano Revoredo, quien también la denunció por lavado de activos basado en una publicación infame.

Precisamente, en el Día de la Libertad de Expresión, Revoredo reculó y admitió ante la fiscalía no tener prueba alguna, salvo la patraña publicada en lo que queda de ese pasquín llamado Expreso. Y como si fueran poca cosa las denuncias que ella presentó por las amenazas de muerte que recibía y el reglaje que sufrió junto a Pedro Salinas, estas no han sido, siquiera, investigadas. Por último, y como si no fuera suficiente, una investigación fiscal en Piura –por supuesto falso testimonio– se cierne sobre su cabeza de manera amenazante.

Conozco a Paola desde hace muchos años, cuando coincidimos en Canal N, y desde el primer día distinguí su valor, rigurosidad, respeto por la verdad y un gran corazón, porque no se puede ser buen periodista si no eres buena persona. También es algo temeraria, y hay que serlo para enfrentarse al poder y al abuso. Si creen que la amilanan, se equivocan, pronto su nueva investigación verá la luz.

Ahora que Revoredo ha admitido que su denuncia no tiene ninguna base, corresponde que la fiscalía archive la denuncia por lavado de activos contra Paola y, por supuesto, que sus acusadores pasen al banquillo de los acusados por el daño causado. No por revancha, sí por justicia.