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La vacuna atacada

Sinopharm ha probado su eficacia ante el coronavirus pese a la campaña de desprestigio.

La Organización Mundial de la Salud ha señalado expresamente que la vacuna Sinopharm no solo es efectiva sino muy efectiva contra el coronavirus. Por lo tanto, las personas que han recibido las dosis completas pueden estar seguras y protegidas, pese a la pandemia.

¿Qué motivó la campaña de desprestigio? No solo fueron algunos medios de comunicación los que se prestaron a la difusión de información falsa. También un exdirector del Instituto Nacional de Salud, virtual congresista y principal asesor de la señora Fujimori en la materia, Ernesto Bustamante, fue el vocero de esta información destinada a desacreditar la vacuna.

“Es agua destilada” fue la frase usada para la descalificación. Una apreciación así de contundente no puede ser gratuita ni desinteresada. Se antepusieron fines políticos y se perjudicó al Perú.

A partir de esta apabullante afirmación y usando como respaldo una investigación preliminar, recortada y usada fuera de contexto, se urdió una campaña cuyo primer efecto fue la desconfianza en la vacunación de muchas personas, sobre todo de adultos mayores, quienes se negaron a recibir la protección del antídoto.

Dos millones de personas no se vacunaron debido a la campaña de desinformación, según señalan expertos. No es posible calcular cuánto daño se ha provocado y cuántas muertes se pudieron evitar. Lo que sí es posible es pedirle de inmediato al doctor Ernesto Bustamante una explicación ante el país. Necesitamos conocer qué lo motivó y qué interés persiguió al señalar tamaño despropósito.

También es imprescindible que junto a sus disculpas, por haber avalado públicamente un boicot que nos pone en la cola mundial con solo 3% de vacunados, se anuncie su retiro inmediato del equipo técnico del fujimorismo, por su probada descalificación profesional. No es posible que la señora Fujimori ofrezca solucionar el problema de las vacunas si mantiene entre sus asesores a una persona que avala y difunde información falsa.

Un médico, y en especial alguien que ha tenido tan alto cargo en el sector público, está obligado a conocer que la vacunación masiva es el resultado de una larga lucha contra la ignorancia y el pensamiento anticientífico. Las enfermedades erradicadas en el mundo son el resultado de ese triunfo del conocimiento contra el oscurantismo.