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Dos estrategias

“Nada es seguro, solo que faltan seis largas semanas hasta el día de la votación, con una tendencia clara y pocos indicios de que pueda ser revertida...”.

Han pasado diez días del arranque de esta segunda vuelta y la primera impresión es el desconcierto. Ya no por la presencia de dos candidatos cuyos antecedentes y propuestas generan hondas dudas, capaces de llevar al país a un estado de polarización extremo que podría incluso reventar las costuras de nuestro tejido social.

Rechazados por la mayoría de la población (ese casi 80% de ciudadanos que no votó por ellos), tanto Keiko Fujimori como Pedro Castillo llegaron a este punto de la campaña con la obligación de rebajar la desconfianza, abrir espacios de diálogo, negociar, concertar y convocar a los desafectos.

Sin embargo, ambos prefirieron ser conservadores y durante la primera semana movieron pocas fichas, seguramente a la espera del resultado de las primeras encuestas, que servirían como pista para saber en qué terreno se movían. El veredicto de estas ha sido bastante tajante, con una cómoda ventaja para Castillo que, según Datum, ha ampliado su distancia sobre Fujimori a 15 puntos.

Con estos números, uno habría pensado que Keiko Fujimori y su equipo de campaña se habrían precipitado a tomar la iniciativa, comprendiendo por fin que esa misma estrategia que los llevó a dos fracasos consecutivos (2011 y 2016) no tendría mejores resultados en esta ocasión. Esto implicaba un paquete de gestos bastante obvios: pedir disculpas por los cinco años de turbulencia política promovida por la bancada de Fuerza Popular, incorporar figuras que sirvieran de contrapeso y asumir un conjunto de compromisos claros a favor de la democracia y la lucha contra la corrupción.

Sin embargo, desde su primera aparición pública de esta segunda vuelta (en ‘Enfoque de los sábados’ de RPP), Fujimori ha preferido repetir el mismo libreto de siempre, afirmando que la corrupción «atacó al gobierno de su padre», que las decisiones de su bancada las tomaron otros y, claro, que hay que luchar contra la ideología de género incluida en el currículum escolar.

La sorpresa no ha sido solo esta actitud empecinada de Keiko Fujimori, sino que, cuando su ventaja lo invitaba a plantear una estrategia más conservadora, fuera Pedro Castillo quien decidió tomar la iniciativa, ofreciendo una entrevista para la radio Exitosa donde postergó a Vladimir Cerrón, desautorizó a los voceros espontáneos de su partido, intentó desmarcarse del chavismo, quiso tender puentes con el empresariado y aseguró que respetaría la libertad de prensa.

¿Se puede creer que Castillo ha cambiado de golpe, cuando toda la primera vuelta postuló lo contrario? ¿Se trata solo de un movimiento electoral? ¿Estas declaraciones son producto de la confusión ideológica en la que parece estar inmerso el candidato de Perú Libre? Nada es seguro, solo que faltan seis largas semanas hasta el día de la votación, con una tendencia clara y pocos indicios de que pueda ser revertida.