Irma Del Águila

Irma Del Águila

Por ahí
Socióloga y narradora. Exdirectora académica del programa “Pueblos Indígenas y Globalización” del SIT. Observadora de derechos humanos por la OEA-ONU en Haití. Observadora electoral por la OEA en Haití, veedora del Plebiscito por la Paz en Colombia. III Premio de Novela Breve de la Cámara Peruana del Libro por “El hombre que hablaba del cielo”.

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Precariedad de la vida y salud mental

“Para Ana María Guerrero, la depresión es la próxima pandemia, ‘no hay nadie que no haya quedado afectado’”.

Ad portas del Bicentenario, el Perú enfrenta una hondísima crisis. A la pandemia se suma el descrédito de nuestra clase política. El día de las elecciones luce poco esperanzador para muchos ciudadanos de a pie; en su vida precarizada anida la incertidumbre, ansiedad y, eventualmente, síntomas de depresión.

El viernes 9, tres psicólogos de la Escuela Profesional de Psicología de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya conversaron sobre el estado de nuestra salud mental. Ana María Guerrero, psicóloga clínica, destacó que la depresión es el trastorno que más se diagnostica en el Perú. Y, sin embargo, casi el 60% no reconoce que la depresión sea un problema; es decir que la “gente convive con la sintomatología de pesar”.

Esto de padecer depresión sin saberlo corre en paralelo con servicios de salud mental deficitarios: según estudios del Instituto Noguchi, solo entre 10% y 24% de personas que reconocen haber padecido problemas de salud mental recibieron algún tipo de atención.

Con la COVID-19, el escenario se vuelve catastrófico. Para Ana María Guerrero, la depresión es la próxima pandemia, “no hay nadie que no haya quedado afectado”. Las personas viven el duelo por la pérdida de seres queridos, por rupturas o por el debilitamiento de los vínculos de convivencia, anotó el psicólogo Miguel Flores Galindo. En este año de confinamiento hemos limitado los encuentros físicos con otros. Hemos cortado nuestras redes de soporte social, que nos ayudan a construir una cierta estabilidad emocional, señaló Flores Galindo.

María Eugenia Maguiña, psicóloga comunitaria, subrayó los términos de la convivencia forzada por el encierro, en condiciones de precariedad, lo que exacerba las tensiones en el hogar y produce un dramático incremento de casos de violencia contra las mujeres por parte de sus parejas. Es difícil estimar la magnitud de la violencia que se ejerce contra ellas. Defensoría del Pueblo estima que más de 5 500 mujeres desaparecieron en el 2020. De otro lado, Guerrero llama la atención sobre el contexto de subjetivación: chicos que crecen en medio de la pandemia. “Ellos serán los pacientes del mañana”.

Llegaremos a estas elecciones con altos niveles de ausentismo, por el temor al contagio y por el desencanto político de la gente. Mientras los partidos políticos parecen disociados del drama humanitario. Solo se ocuparon del “asunto” sanitario en la última recta. De hecho, advirtieron los psicólogos, en algunos planes de gobierno ni siquiera se hace mención de la salud mental. Sencillamente, a algunos partidos “no se les ocurre” que eso pudiera ser un “tema”. Lo que ya de por sí es gravísimo. Si se quiere privatizar las vacunas que son un bien público “qué le espera a la salud mental que ni siquiera es visibilizada”, acotó Maguiña.

En definitiva, las instituciones son pilares para construir políticas de cuidado, esenciales al bienestar subjetivo. Como psicólogos, destacaron la importancia de tomar posición y emitir un voto responsable en estas elecciones generales.