Cecilia Méndez

Cecilia Méndez

Chola soy
Dra. en Historia por Stony Brook University y Lic. por la PUCP. Prof. Historia y directora del Programa de Estudios Latinoamericanos e Ibéricos de la Universidad de California-Santa Barbara. Autora de La república plebeya, Incas sí, indios no. Ver más: https://www.history.ucsb.edu/faculty/mendez/

Más columnas

Cecilia Méndez

Guzmán ha muerto, ¿Y ahora qué?13 Set 2021 | 7:51 h

Cecilia Méndez

Terrorismo: el poder de un nombre30 Ago 2021 | 5:06 h

Cecilia Méndez

¿Quién le teme al indio?16 Ago 2021 | 6:28 h

Elecciones en pandemia: menos mítines, más política

“Quiéranlo o no, los candidatos deben acudir a los espacios que se les abre en la televisión y medios alternativos para exponer y confrontar sus ideas”.

Una de las limitaciones que la pandemia ha impuesto a este proceso electoral ha sido la ausencia de mítines multitudinarios. Si los candidatos tal vez lo lamentan, para la ciudadanía deseosa de informarse, esta limitación ha sido una ganancia. Sin tabladillos ni espectáculos donde cosechar el aplauso fácil, la demagogia del balconazo ha quedado fuera de la contienda. Quiéranlo o no, los candidatos deben acudir a los espacios que se les abre en la televisión y medios alternativos para exponer y confrontar sus ideas. ¡Pero primero tienen que tenerlas!, lo que no ocurre siempre.

Los debates, en otras palabras, han obligado a los candidatos a hacer aquello que la mayoría de ellos quisiera evadir, pese a tratarse de su tarea principal: ¡política! Pero tal vez la poca altura de los candidatos no sea sino la lógica consecuencia de treinta años de “piloto automático” y de despolitización de la política, parafraseando a Carmen Ilizarbe. No es de extrañar que habiéndose hecho más evidentes las falencias del modelo económico con la pandemia, quien brille en los debates sea la única candidata preparada para disentir, proponer y argumentar un cambio sin necesidad de recurrir al embuste ni al insulto –Verónika Mendoza–, como se han visto obligados a reconocer hasta sus detractores ideológicos.

En cambio, confiados en que las encuestas y los medios los ponían en los primeros lugares, los candidatos de derecha Rafael López Aliaga y Yonhy Lescano se dieron a la estampida. López Aliaga huyó del “debate definitivo” de América TV solo para poner en evidencia sus incoherencias y mendacidad en otro medio. Por su parte, Lescano eligió también perder por walkover el debate que la CGTP le había organizado con Verónika Mendoza. No es ingenuo; sabe que tiene un mochilón pesado por explicar y si puede no hacerlo, mejor. Forsyth, por su parte, no ha quitado cuerpo, pero verlo repetir fórmulas que alguien le puso sin ser capaz de explicarlas, con cara de niño que hizo mal la tarea, es de llorar. Hasta Fujimori se burló de que mientras proclame el cambio llevara un ejército de exfujimoristas en sus filas. Súmese a ello la fuga mentirosa de De Soto a Miami para vacunarse clandestinamente para concluir que no hay decencia ni consecuencia en el amplio espectro de la derecha.

La pregunta se cae de madura: ¿cómo esperan estos candidatos gobernar el Perú si, sin ser presidentes, ya están huyendo? Y hablando de huir, Julio Guzmán, algo se ha reivindicado y no le ha ido tan mal en los debates como en las encuestas.

Por lo demás, la improvisación, las incoherencias y denuncias que incluyen acoso sexual, evasión de impuestos, lavado de activos, paraísos fiscales, partidos golpistas con responsabilidad de asesinatos, curas mágicas para el COVID-19, y un largo etcétera, en el espectro de la derecha, son tan graves que sospecho que un sector informado que hubiera preferido votar por la derecha, votará contra sus simpatías ideológicas por Mendoza, la única candidata que se muestra competente para el cargo, de trayectoria consecuente y que ha sabido explicar sus propuestas junto con un buen equipo de profesionales y militantes.

Porque, aunque las y los periodistas del establishment la confronten compulsivamente a deslindar con el chavismo, el evismo, el correísmo, invocando la sombra del primer García y ¡hasta de Velasco!, lo cierto es que sus propuestas están más cerca del programa de Biden y los demócratas en EE. UU. que de cualquier otra cosa: desde el plan de bonos para apoyar a la gente en pandemia y reactivar la economía, hasta pensiones para mujeres con hijos pequeños y su política con el medio ambiente y la población LGTBI. Quienquiera que esté al tanto de las noticias internacionales lo sabe, por lo que la etiqueta de “radical” que le endilgan los medios del establishment a Mendoza solo se explica por una mezcla de parroquialismo y macartismo en su ADN. Las elecciones no solo han develado las miserias de los antipolíticos de la derecha sino las profundas limitaciones de los medios.