Mirko Lauer

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¿Dudando? Conozca su voto

El voto temático. El votante ha ido apoyando al candidato por un tema específico (en religión, economía, o nacionalismo).

El voto estándar. El votante ha sentido que ya nada puede cambiar y va a quedarse con el candidato por el que ha venido simpatizando hasta ese momento. Estaba apoyándolo en las encuestas, y simplemente trasladará esa posición a la urna.

El voto estándar oculto y recuperado. El votante mantuvo una misma opción a lo largo de la campaña, pero prefirió no revelarla a los encuestadores y esperar agazapado en no sabe/no opina. En la recta final da el paso y añade su voto al caudal de su preferido.

El voto sustitutorio. El votante estaba convencido, o creía que lo estaba, pero descubrimientos de última hora lo empujan hacia una decisión final por otro candidato. Es probable que ya tuviera el reemplazo en mente, pero no se animaba a reconocerlo.

El voto triunfalista. El votante se convence de que su favorito no puede ganar, y decide trasladar su voto a quien le parece un seguro ganador. En este tipo de elector las encuestas son una influencia decisiva. Pero aun así el votante no se sale del marco de sus simpatías genéricas.

El voto reverso. Es una variante del voto triunfalista. El votante está atentísimo a quién es el candidato que quiere frenar y a quién es el candidato que puede producir ese resultado. Pero aquí no se está buscando realmente a un ganador, sino en verdad a un bloqueador.

El voto impredecible. El votante ha sido perejil de todo caldo electoral, y se lo ha ido diciendo a las encuestas. Esta última quincena lo encuentra en lo mismo, saltando de un candidato a otro. El solitario momento de la urna lo puede llevar al suicidio electoral: viciar su voto (si no es electrónico).

El voto temático. El votante ha ido apoyando al candidato por un tema específico (en religión, economía, o nacionalismo). Si el candidato cambia su posición en ese punto, pierde ese voto en beneficio de otro que sí ofrece promoverlo. Esto puede ocurrir en cualquier momento.

El voto recalcitrante. El votante no quiere sufragar por nadie, a la espera de que alguna opción lo convenza. Al final esto sucede, pero hay una minoría que no da su brazo a torcer, con lo cual termina no participando activamente en la elección.