Mirko Lauer

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Conviene centrarse un poco

“Una presidenta de izquierda cerrada no podría llegar muy lejos sin alguna forma de alianza mayoritaria en el Congreso. Esto en el entendido de que el centro logre sumar una mayoría”.

La candidata Verónika Mendoza ganaría mucho si incluye temas del centro político a su repertorio de propuestas electorales. Lo cual por supuesto significa desprenderse de algunos de los tics radicales que la están definiendo en campaña. La fórmula ha funcionado en otras ocasiones, y todavía no es tarde para ponerla a prueba.

El mayor bolsón de votos disponibles está en el centro, un sector donde no hay una candidatura definida y hegemónica. El alto porcentaje de indecisión e indefinición en las encuestas tiene un aroma a centro político, y sugerencias de una búsqueda de alguna propuesta más original que las disponibles hasta el momento.

Mendoza ha llegado lejos con su posición, pero la resistencia a votar por ella es fuerte. Es cierto que en el 2016 llegó muy cerca del segundo lugar, no tan por debajo del 20% de los votos, sin necesidad de suavizar su izquierdismo. Pero precisamente ese éxito lleva a preguntar cómo le hubiera ido con un planteamiento algo más matizado.

Las cifras del 2021 son muy diferentes, y las cosas se van a definir por muchos menos votos. Extrañamente las propuestas de las candidaturas vienen dando bandazos entre los extremos ideológicos, sin preocuparse por el término medio. Lo hacen quizás porque consideran que en cierta medida lo están encarnando de manera natural.

Es probable que Mendoza considere que su izquierdismo es moderado, y por cierto lo es comparado con los de candidatos como Marco Arana o Pedro Castillo. Es ilustrativo considerar que estos dos políticos intransigentes no le han podido arrancar a Mendoza un número significativo de votos. ¿Cuántos le viene arrancando el centro-derecha a Juntos?

El otro argumento para una apertura de Mendoza hacia el centro es que, si llega a la presidencia, allí están los votos parlamentarios que le permitirían gobernar. Una presidenta de izquierda cerrada no podría llegar muy lejos sin alguna forma de alianza mayoritaria en el Congreso. Esto en el entendido de que el centro logre sumar una mayoría.

En la encuesta Ipsos de este mes quienes ven al chavismo y al comunismo como los peores escenarios para un próximo gobierno suman casi 60%. Sin duda allí hay para Mendoza un mensaje que también es un buen consejo.