Mirko Lauer

Mirko Lauer

Observador

Más columnas

Mirko Lauer

El mal menor14 Abr 2021 | 5:47 h

Mirko Lauer

Sombras de la segunda vuelta13 Abr 2021 | 2:34 h

Mirko Lauer

Los perdedores12 Abr 2021 | 3:39 h

Mirko Lauer

Hartos11 Abr 2021 | 4:50 h

Las olas

Las olas no solo surgen de la irresponsabilidad producida por un incontrolable espíritu gregario.

Gran parte de la primera ola de Covid-19 se debió a la poca información sobre cómo viaja el coronavirus. Quizás esta segunda ola empezó con la idea de que lo peor ha pasado y ya no es necesario cuidarse tanto. ¿A qué vamos a atribuir una tercera ola, si ella llega a producirse? Subsisten bolsones de confusión en que el aprendizaje es demasiado lento.

El ejemplo emblemático son las famosas fiestas Covid-19, en las que el contagio anda bobo. La policía acaba de intervenir una con 150 personas, seguramente todas convencidas de que no les va a suceder nada. Pero no es solo el tamaño. Reuniones pequeñas y descuidadas pueden tener el mismo efecto. Que sean familiares no cambia las cosas.

Las olas no solo surgen de la irresponsabilidad producida por un incontrolable espíritu gregario. También tiene que ver la necesidad. Los negocios y quienes se ganan la vida en ellos han tenido que abrir en diversos grados. Respetar los protocolos en las empresas ayuda mucho, pero un remanente de riesgo parece inevitable.

Luego están los eventos tradicionales a los que las multitudes no se pueden resistir (pronto la Semana Santa), y en verdad no quieren hacerlo. Juntarse es una segunda naturaleza para las personas, no solo para la pachanga. Pero esos eventos son controlables, con la misma lógica que la de los negocios que atienden al público.

La peligrosa idea de que hemos pasado lo peor algo tiene que ver con la llegada de la vacunación. Sin embargo todo puede suceder entre ahora y el momento en que les toque ser vacunados a los millones de la cola. Inmunidad y contagio van a mantenerse paralelos por un buen tiempo, es decir sin depender el segundo del primero.

Los sistemas para enfrentar al coronavirus se han sofisticado, y quizás eso explique que la segunda ola promete ser más breve que la anterior. En todos ellos hay un núcleo de decisión que no cae simpático, pero que debe ser mantenido. Cerrar las playas y los domingos son medidas que ciertamente han ayudado por el camino.

Sería ideal que la tercera ola simplemente no aparezca, y que el tiempo que se abre sea suficiente para un volumen de vacunación que haga la diferencia.