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Identidad de género ya

“Si un medio de comunicación se anima, hará historia...”.

A Gianna le dijeron a los 15 años que los travestis no iban a la universidad. Le dijeron que su única opción era “hacerse un cuerpo”, ponerse “cola y pechos” con aceite de avión. ¿Cómo? Buscando a alguien que la “financie” y a quien ella le pagaría con su trabajo. Hablando claro, prostituirse como lo hace el 70% de mujeres trans en Lima que, sin identidad, sin oportunidades y discriminadas, no tienen otra opción para sobrevivir. Pero ella tenía otros planes para su vida. “Yo quería ser periodista y verme como mujer”, me cuenta. Tuvo que sacrificar lo segundo. Postergó su transición y se vio obligada a esconder quien era. No fueron tiempos fáciles, fue infeliz, pero no quería tener el mismo destino de las mujeres trans con las que se relacionaba.

La conocí recién graduada. Trabajamos juntas en dos proyectos periodísticos y aunque no había iniciado su transición, era evidente su feminidad. Años después supe que por fin era Gianna Camacho, una orgullosa y hermosa mujer trans convertida en activista de los derechos LGTBI. Asumir y mostrar su identidad la hizo víctima de prejuicios y discriminación. “El rechazo de gente a la que quieres y respetas duele más”, asegura.

Ser una mujer trans le ha cerrado muchas puertas, no ha podido seguir ejerciendo su profesión. “Los gays y lesbianas pueden trabajar, los aceptan, ¿pero qué persona trans ves trabajando en este país? Somos invisibles”. Pese a todo, sus estudios y actitud le han permitido trabajar capacitando a instituciones públicas y privadas sobre temas LGBT para romper mitos y estereotipos.

En el Perú el 50% de personas trans no termina sus estudios porque los echan de sus casas a temprana edad, son discriminadas y violentadas. Cambiar sus datos personales para que estos reflejen su real identidad implica costos y tiempo que no tienen. Sus oportunidades de trabajo son mínimas. En dos semanas en el Congreso se inicia el debate de la Ley de Identidad de Género y su aprobación podría cambiar la vida de miles de personas.

En tanto, Gianna mantiene la esperanza de una oportunidad de trabajo como periodista. “Si un medio de comunicación se anima, hará historia”, concluye con optimismo.