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Matices electorales

La encuesta de intención de voto del IEP retrata a un país que tiende a la polarización y a la fragmentación.

Casi siempre, en las elecciones presidenciales peruanas, llega un momento en el cual las opciones parecen ponerse en clave de “todo o nada”, “el cáncer o el sida”, “votar contra…”. Es una dinámica habitual, pero que por lo general llega en la segunda vuelta, cuando la cancha llena de jugadores ya se ha despejado un poco.

Ahora ese instante tenso parece haberse adelantado y, según la encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), tenemos un escenario donde hay dos grupos de candidatos que representan, al menos en el imaginario ciudadano, polos irreconciliables. Que juegan a cambiar (a veces “todo”) o a conservar viejas prácticas y estilos políticos.

En el primer grupo, estarían Yonhy Lescano de Acción Popular (11,3%) y Verónica Mendoza de Juntos por el Perú (8,9%). En el segundo están Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Rafael López Aliaga (Renovación Popular). Entre ambos contingentes, George Forsyth trata de mantenerse a flote con mucha dificultad.

Los tres últimos tienen un 8,1% de intención de voto, por lo que podría decirse que ningún candidato tiene una clara ventaja. Sin embargo, de ese grupo los únicos que han subido en las preferencias electorales son Lescano y López Aliaga. Forsyth viene cayendo y podría seguir perdiendo terreno, mientras Julio Guzmán solo alcanza el 3,1%.

A esto el analista político Juan De la Puente lo ha llamado “el hundimiento del centro”, es decir, el declive de los candidatos que presuntamente representan un punto medio (Forsyth y Guzmán). En cambio, tanto Lescano como Mendoza y López Aliaga significan, de alguna manera, un giro algo brusco en la política habitual.

¿Pueden cambiar estas tendencias a 40 días de las elecciones? Todo parece posible en nuestro país, donde los comicios son tan impredecibles como una pandemia. Y también existe el voto cruzado (candidato presidencial de un partido/lista parlamentaria de otro), que en la encuesta apunta a crear un nuevo archipiélago de curules.

AP, además, lleva el estigma de la crisis política de noviembre del 2020, en tanto que López Aliaga produce rechazo por ser considerado un candidato de extrema derecha. Mendoza, a su vez, no termina de calar en los sectores medios. Hay, finalmente, un 31% de encuestados que dice no tener aún candidato, y que podría revolver el tablero.