Cecilia Méndez

Cecilia Méndez

Chola soy
Dra. en Historia por Stony Brook University y Lic. por la PUCP. Prof. Historia y directora del Programa de Estudios Latinoamericanos e Ibéricos de la Universidad de California-Santa Barbara. Autora de La república plebeya, Incas sí, indios no. Ver más: https://www.history.ucsb.edu/faculty/mendez/

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¿A quién le pertenece la vida?

“Es una pregunta poco común en un país mayoritariamente católico y cristiano”.

¿A quién le pertenece la vida?, se pregunta Ana Estrada, una psicóloga peruana brillante que adolece de una enfermedad degenerativa que la tiene postrada noche y día, mientras su mente lúcida siente el peso de la postración y el dolor. Ana acaba de ganar un histórico juicio que le permitirá terminar su vida cuando así lo decida, sin que nadie sea incriminado por ello. Porque en el Perú, asistir a alguien a morir constituye un delito penado con cárcel. En su rebelión contra esa ley, Ana se pregunta: “¿La vida es un bien que le pertenece a Dios? (…) ¿Le pertenece al Estado?”. 1.

Es una pregunta poco común en un país mayoritariamente católico y cristiano. Para estas mayorías la respuesta es clara: la vida le pertenece a Dios. Pero Ana no cree en Dios. Y, sin embargo, esta creencia mayoritaria afecta también la vida de los no creyentes, su vida pública y su socialización, a través de la influencia de instituciones terrenas como la iglesia en la familia y la escuela, en la política y las leyes. Súmese a ello que los jerarcas de estas iglesias son todos hombres. Librar exitosamente una batalla para poder decidir sobre la propia vida en un contexto culturalmente adverso a esta idea, sienta un precedente importante, que es más que legal. El hecho de que lo haga una mujer acrecienta su importancia porque es a las mujeres a quienes se nos ha negado históricamente el decidir sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos. Las cosas están cambiando, pero no tanto.

* * *

La periodista Graciela Tiburcio le pregunta a Yonhy Lescano, candidato a la presidencia del Perú por Acción Popular, su opinión sobre la interrupción del embarazo en niñas. 2. El candidato responde que está de acuerdo con el aborto terapéutico, es decir, el que se practica cuando la vida de la madre está en peligro, “eso ya está contemplado en la ley”, dice. Sin embargo, rechaza que se justifique el aborto con el argumento de que las mujeres pueden disponer de su propio cuerpo, incluso en el caso de embarazos por violación, porque, arguye: “no están disponiendo de su propio cuerpo sino de un ser absolutamente distinto”. Así, Lescano sólo estaría de acuerdo con un aborto que obedece a imperativos éticos (y legales) que nada tienen que ver con los sentimientos y deseos de la mujer o niña; estos ni siquiera son un factor a considerar en su razonamiento. Ellas deben resignarse a tener la hija o el hijo, aun cuando hayan sido violadas, si el embarazo no pone en riesgo su vida. Por ello, cuando dice que le interesa que “la mujer viva”, en realidad está diciendo que sobreviva, en las antípodas de la concepción de la vida de Ana Estrada.

Lo más impactante de su respuesta, para mí, es que sus palabras condenatorias más severas no estuvieron dirigidas contra un supuesto perpetrador de la violación, sino contra la supuesta perpetradora del aborto, al que llama “asesinato”, recurriendo reiteradamente al verbo “matar” en lugar de abortar, pese a tratarse de alguien que aún no ha nacido. Para Lescano, el Estado “debe hacerse cargo” de los hijos de las mujeres violadas que éstas no desean tener, es lo que él haría, dice. La mujer o la niña no pueden ni deben decidir sobre una vida engendrada por un crimen que ha vejado su cuerpo: esta vida no le pertenece, le pertenece al Estado.

Cuando al final de la entrevista, Graciela Tiburcio empezaba a sintetizar los puntos tratados, Lescano la interrumpió bruscamente y no la dejó hablar, exigiendo prepotentemente que sea uno de los dos periodistas hombres quienes cerraran el debate. Pese a que él era el invitado, quiso poner las reglas de juego y no dejó que lo hiciera la única mujer del panel.

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Ana Estrada eligió ser una mujer libre en un mundo donde muchos piensan y actúan como Yonhy Lescano. Un mundo en el que las mujeres deben ser tuteladas, acalladas y resignarse a hacer lo que no desean. Más que vivir, sobrevivir. Pero Lescano es un moderado comparado con otros candidatos como López Aliaga, quien con crueldad trumpeana dijo de Ana Estrada: “si quiere morir, que se tire por un edificio”. 3.

1. Programa Cuarto Poder, posteado el 14-10-21: https://www.youtube.com/watch?v=el3HeV7Omto

2. Programa Zoom Electoral, Ideele Radio, 17-2-21: https://www.youtube.com/watch?v=X3F99gDgG5c

3. Programa Sin Guion, de Rosa María Palacios, 26-2-21.