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El tractor de Alberto

Al mismo tiempo ir metiendo la foto del Alberto Fujimori originario, con tractor y todo, mudo alegato de que todo tiempo pasado fue mejor.

Los candidatos ubicados más a la derecha sienten que los votos más fáciles de ganar están a su costado, no en la izquierda o el centro. El caso más evidente es Keiko Fujimori, quien ha rediseñado su estilo de campaña para recuperar los votos perdidos cuando en el 2016 estimó que lo mejor era tomar distancia de su padre preso.

Ahora la idea es construir a toda velocidad una nueva Keiko. Por lo pronto ir desplazando hacia un segundo plano el diseño de la K naranja, testigo gráfico de dos derrotas electorales y de una crisis partidaria radical. Al mismo tiempo ir metiendo la foto del Alberto Fujimori originario, con tractor y todo, mudo alegato de que todo tiempo pasado fue mejor.

Evidentemente sus encuestas le han dicho a Fuerza Popular que Fujimori papá es hoy más popular que Fujimori hija. Puede que sí, pero quizás el trasvase de votos no sea tan automático. Además de que ponerse al lado del padre se puede prestar a incómodas comparaciones. No es el mismo tractor, no es el mismo político.

Hernando de Soto ha estrenado una estrategia diferente. Su llamado gabinete de oposición busca presentarlo como el próximo presidente, en una atmósfera bipartidista. Le permite además enviar mensajes a diversos electorados. Pero la clave es haber puesto a dos fujimoristas duros en puestos importantes, una forma de pelearle a Keiko votos de Alberto.

Hay quienes piensan que el candidato de Renovación Popular (exSolidaridad Nacional) les puede estar comiendo votos a los otros derechistas. Es lo que dicen sus agentes en las redes, pero no las encuestas serias. Parece que la idea de RP es que los problemas del país pueden hacer que los votos de derecha se muevan aún más hacia la derecha, incluso hacia una candidatura apayasada. Improbable.

Fujimori y de Soto piensan lo contrario, y les va mejor. Parte del predicamento de estos candidatos está en que no representan un derechismo consistente, producto de que tal vez ni siquiera se sienten de derecha. Aunque en estas elecciones hasta los centristas están más a la derecha de lo que ellos mismos sospechan. Al menor descuido alguno de ellos puede aparecer montado sobre el tractor de Alberto.