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La caída de dos heroínas

Una reunión que debe aclararse y una lucha contra la corrupción que debe continuar.

La revelación de que las fiscales Rocío Sánchez Saavedra y Sandra Castro Castillo se reunieron el año 2018 con el entonces presidente de la República, Martín Vizcarra, ha golpeado al Ministerio Público y la comunidad jurídica, pues es un acto que pone en duda la separación de poderes y la independencia de las investigaciones del caso Cuellos Blancos del Puerto.

Golpea más que esta reunión se conozca por una rencilla personal entre ambas, lo que les impide dar una debida justificación y ofrecer las necesarias disculpas al país y a sus colegas. Si por transparencia ambas habrían salido a explicar que en determinada circunstancia tomaron la decisión de reunirse con el presidente para salvar la investigación, se podría entender lo que hicieron.

Al no hacerlo así, es importante que la fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos, decidiera separar a ambas fiscales del Equipo Especial Cuellos Blancos del Puerto y se solicite la reestructuración de las fiscalías del Callao, a las que ellas pertenecen. También es positivo el acuerdo del pleno de la Junta Nacional de Justicia de iniciar un proceso disciplinario inmediato, que supone realizar una investigación para saber qué pasó y cuál es la sanción que se debe aplicar.

Es de recordar que la doctora Ávalos y los integrantes de la JNJ llegaron a esos puestos a partir del trabajo que estas fiscales realizaron en el Callao, al descubrir una red de corrupción que se había enquistado en la Corte Superior del Callao, el CNM, la Corte Suprema, el Ministerio Público, la ONPE y otras instituciones del Estado.

Las escuchas telefónicas que ellas realizaron, entre fines del 2017 y junio del 2018, provocaron la desactivación del CNM y el nacimiento de la JNJ, la renuncia de Pedro Gonzalo Chávarry, la reestructuración de la Corte Suprema y el inicio de un proceso de limpieza en el sistema judicial, que debe continuar.

Por eso, la investigación disciplinaria no debe afectar el descubrimiento que ellas hicieron y las investigaciones que han propiciado. Es necesario investigar a las heroínas, pero no el trabajo positivo que realizaron. Una labor que el país siempre les agradecerá. Debe ganar la justicia y no la corrupción.