Columnista invitado

Columnista invitado

La República

Más columnas

Columnista invitado

Muchos perdedores, pequeños vencedores12 Abr 2021 | 14:17 h

Columnista invitado

El gas de Camisea y el desarrollo del sur09 Abr 2021 | 5:15 h

Columnista invitado

OPINIÓN: El gobierno de los “privados” y las elecciones08 Abr 2021 | 21:36 h

Columnista invitado

Política de barra brava08 Abr 2021 | 21:05 h

Otro bypass

“El sustento técnico detrás del proyecto parece planteado para justificar la construcción de una obra cuya viabilidad ha sido decidida de antemano, no para buscar la mejor solución al problema.”

Por: Santiago Dammert

La Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) anunció hace poco la construcción de un bypass sobre el óvalo Monitor Huáscar, entre los distritos de Surco y La Molina, prometiendo aliviar la congestión vehicular en la zona. Resulta frustrante ver cómo, una vez más, un sector de nuestra ciudad es transformado permanentemente pensando únicamente en el auto privado como usuario. El óvalo Monitor es imposible de transitar, sea en carro, bici o a pie. Invertir 80 millones de soles en infraestructura exclusiva para autos privados, utilizados por tan solo el 15% de nuestra población, no solo es ineficiente, sino que contraviene precisamente los objetivos de sostenibilidad que la institución dice promover.

Lo más preocupante es que no se consideran otras opciones que pueden resultar más eficientes, baratas y amigables con el entorno urbano. Por ejemplo, no se ha evaluado seriamente el rediseño vial y semaforización a nivel de calle. El sustento técnico detrás del proyecto parece planteado para justificar la construcción de una obra cuya viabilidad ha sido decidida de antemano, no para buscar la mejor solución al problema. Esto refuerza la idea de que la construcción de estos bypass está ligada a la ganancia política que puede generar la obra, y no a su impacto en la calidad de vida de la ciudadanía.

Según la MML, la obra beneficiará a más de 500.000 vecinos de Surco y La Molina. Sería importante transparentar qué criterios utiliza para determinar el número de beneficiarios. Dadas las características de la obra, me inclino por pensar que estos criterios no son muy amplios; ¿se considera beneficiarios únicamente a quienes cuentan con un vehículo privado? ¿Los peatones, personas discapacitadas y ciclistas son considerados beneficiarios? ¿De qué manera se benefician?

Tampoco queda claro cómo se adaptará el viaducto elevado a la nueva línea 4 del Metro de Lima, que recorrerá el subsuelo de la Javier Prado de este a oeste y cuya ejecución sería adjudicada en abril. El metro generará un importante flujo de personas con una mayor intensidad del uso del suelo a ambos lados de la avenida. ¿Cuál es la visión que se tiene para la avenida Javier Prado? ¿Cómo se adaptará el viaducto del óvalo Monitor a esta nueva e importante infraestructura? ¿Por dónde van a transitar quienes usan el transporte público? Hasta ahora pareciera que no se ha pensado en planificar la interacción de ambos proyectos sobre el espacio urbano.

Sorprende que la Universidad de Lima, que cuenta con una Facultad de Arquitectura, no haya hecho uso de su considerable influencia para intentar generar debate respecto a un proyecto ubicado directamente en su puerta principal. Estoy seguro que tanto sus estudiantes como el profesorado agradecerían contar con acceso a un espacio público amigable con recorridos peatonales seguros, en vez de las infranqueables barreras urbanas de tráfico y rejas que actualmente rodean a dicha casa de estudios y la aíslan de la ciudad. Está claro que el óvalo Monitor necesita un rediseño a gritos. Un bypass no es la única solución posible, y esos 80 millones de soles podrían ser mejor utilizados para lograr un espacio transitable y seguro para todos.