Mirko Lauer

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Fotocheck político de febrero

“Verónika Mendoza. Su popularidad no parece nueva, sino un resto de la del 2016″.

César Acuña. Un caso notable de destrucción de capital político. Un imperio regional-nacional empieza a entrar en trompo. La bancada de APP liquidó a su candidato presidencial. No solo al participar en el sainete de la vacancia, cortesía de AP, sino por el cansancio intelectual que empezó a revelar Acuña a partir de un momento.

George Forsyth. A tan poca distancia de la recta final, su sostenido primer lugar no parece un accidente transitorio, pero tampoco un proceso político con bases sólidas. Hay una estrategia de 100% imagen/0% discurso que viene funcionando. Aun así, entre 10% y 13% de convencidos en este momento no es una avalancha.

Keiko Fujimori. Extrañas movidas. Defender al padre. Anunciar mano dura. Reclutar notorios exantifujimoristas. Predicar campañas electorales confinadas y saludables. Pero casi nadie está olvidando mucho de su trayectoria, y en consecuencia casi nadie le cree nada. Aun así, ronda la segunda vuelta, pero con muy serios competidores.

Pilar Mazzetti. La larga, sinuosa y polémica lucha contra el coronavirus no la ha desgastado políticamente, a pesar de la sostenida guerrilla de los médicos-políticos. Mazzetti no solo ha recuperado y conservado el Minsa, sino que, entre triunfos y derrotas, se ha vuelto la funcionaria médica de referencia en el país.

Verónika Mendoza. Su popularidad no parece nueva, sino un resto de la del 2016. Sus mejores posibilidades a estas alturas: superar a Keiko y a Yonhy Lescano, entrar a la segunda vuelta, ganar la presidencia. No es descabellado, pero para cada una de esas etapas tiene que hacer planteamientos y tomar decisiones que ella no parece conocer.

Francisco Sagasti. Mucho más dedicado a la administración de las urgencias epidemiológicas (la vacuna, la cuarentena) que a la política. Esto le ha costado una drástica caída en la aprobación con que se estrenó. Aun así, tiene razón. Privilegiar la política desde Palacio en estos días lo hubiera lanzado a un callejón sin salida.

Martín Vizcarra. Ahora su tarea es convertir su popularidad en votos parlamentarios. Buenas posibilidades de un resultado importante, aunque el tiempo juega en su contra, pues lo va desdibujando. Una parte importante de las acusaciones contra él sirvieron para vacarlo, pero no parecen conducir a ninguna parte.