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Confinamiento y asuntos pendientes

“La vacuna china, ¿cuento chino? Bien los anuncios presidenciales de que se estaría vacunando pronto a 500 mil personas con la Sinopharm. Antes se dijo, ’fines de enero’...”.

No las tiene fácil ningún gobierno con la pandemia. No es justo, por eso, echarle toda la culpa del desastre sanitario que nos azota. He estado en funciones de gobierno y sé del impacto letal de los lastres burocráticos. Adoptada este martes 26 la decisión de confinamiento para frenar los contagios en ascenso, es necesario respetarlo y cumplir con todas sus disposiciones.

No hay que ignorar, sin embargo, que un liderazgo efectivo es esencial para el cumplimiento y eficacia de esta medida extrema. De no ser así, no debería sorprendernos que tome fuerza la tendencia a no acatarla. Veremos.

Más allá de ello es inocultable de que en el manejo gubernamental hay problemas de desorden, contradicciones e incompleta información sobre la situación del país y el sistema de salud.

Abundan instrucciones sobre lo que la gente debe hacer o no, pero es clamorosa la falta de precisión y de las metas concretas a cargo del sector salud y, en general, del Estado. Para empezar, en el mensaje presidencial se omitió lo del bono para más de 4 millones de personas…

Esto refiere a varios asuntos, entre los que destacan cuatro graves omisiones:

Uno, un asunto literalmente vital: la atención en el primer nivel, dado el colapso del sistema hospitalario. Es a donde debería poder ir la gente. Silencio o información incompleta sobre la atención primaria con diagnósticos oportunos y condiciones para el aislamiento temprano de contagiados.

Por ejemplo, la ampliación –o fortalecimiento- de los esenciales Centros de Atención Rápida. Importante meta oficial trazada desde agosto, pero de la cual no se informa. O los Centros de Atención Temporal para el aislamiento de positivos (tipo Villa Panamericana); había 91 centros en agosto y se ofrecieron 466 para diciembre. ¿Qué hay de eso?

Dos: las consabidas camas UCI y la ministra de Salud declarando reiteradamente en estas semanas que no faltaban (LR 14/1/21). Cuando era ya evidente que el sistema hospitalario había colapsado y las camas UCI están al 100% de ocupación. La mayoría de especialistas coincide en que las 350 camas ofrecidas ahora son insuficientes. En agosto la meta oficial era pasar de 1.600 a 3.000 camas UCI. Para este y el anterior gobierno eso quedó en el papel.

Tres: el rastreo de personas contagiadas, decisivo en China para controlar la situación. Puede haber excepciones, pero me consta por varios casos que conozco directamente que al “positivo” no se le rastrea; ni siquiera se le da indicaciones de tomar contacto con quienes se haya relacionado en días previos. Cierto que es imposible que el Estado haga directamente el rastreo a los contactos de cerca de 30 mil “positivos” semanales. Pero sí se debería dar instrucciones claras a los diagnosticados positivos; de hacerlo, dando un seguimiento aleatorio a personas contagiadas.

Cuatro: la vacuna china, ¿cuento chino? Bien los anuncios presidenciales de que se estaría vacunando pronto a 500 mil personas con la Sinopharm. Antes se dijo “fines de enero” y ahora será “febrero”. Pero las vacunas no tienen cuándo llegar. A muchos esto les suscita varias preguntas.

Ha prevalecido el marasmo en dos entidades del gobierno: Cenares, que demoró una semana desde el anuncio presidencial para ejecutar la orden de compra; Digemid, cuya evaluación técnica estaría pendiente desde el 14 de enero.

Ojo que no se está ante un producto desconocido, sino de una vacuna que viene siendo ensayada desde hace meses en pruebas con 10 mil voluntarios supervisadas por San Marcos y la Cayetano Heredia.

Inexplicable. Alguien tendría que aclarar si estamos solo ante una inaceptable ineficiencia administrativa o si hay oscuros intereses comerciales de por medio. Finalmente, todo se sabrá.

Vienen tiempos peores. La palabra clara y un liderazgo firme por el gobierno es hoy más urgente que nunca.