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La República

El ascenso de Biden abre nuevas esperanzas para América Latina

Washington no brilló como en otros años por una ceremonia frustrada, pero nadie se perdió ni una sola palabra del discurso de Joe Biden, en su primer mensaje como el presidente del país más poderoso del mundo.

Por: Antonio Camborda

A pesar de los contratiempos y maniobras antidemocráticas tramadas por Donald Trump, ayer pudo jurar ante un Juez Supremo para ejercer la presidencia de los Estados Unidos, Joe Biden, el mandatario número 46.

La ceremonia fue un acto sencillo, pero lleno de significados. En primer lugar, el mensaje de Biden fue un llamado a la unidad de todos los estadounidenses, a respetar el deseo y la voluntad de la mayoría, y, además, de respetar escrupulosamente la Constitución de los Estados Unidos.

De esta manera, quedaba atrás el discurso de odio, de división de los ciudadanos, de discriminación racial y por origen de nacionalidades, que durante 4 años mantuvo Trump.

La ceremonia fue austera. No se podía poner en riesgo la integridad de ninguna persona, menos de los dignatarios, pues había amenazas de todo tipo de parte de los seguidores de Donald Trump.

Y por la pandemia que golpea a muchos estados de la gran nación. No hubo invitados de otros países. Pero sí se dieron cita expresidentes los George Bush, Bill Clinton, Barack Obama, con sus respectivas esposas. Donald Trump no asistió y tampoco la primera dama, Melania Trump.

Para los países de América Latina, el ascenso de Biden representa una era de esperanza, pues siempre el Partido Demócrata ha buscado establecer mejores relaciones entre Estados unidos y las naciones del sur. Uno de los temas significativos es la inmigración.

Hay que esperar qué pasará en los primeros 100 días del gobierno de Biden, que llega con el control de la Cámara de Representantes y del Senado, y esto significa que tendrá todo el apoyo político para ejercer un gobierno con éxito.

Hay dos temas pendientes también: la forma de combatir con éxito la pandemia del coronavirus y la crisis económica.

El retiro de Trump no será un periodo de descanso para el expresidente. Tendrá que afrontar una serie de juicios y demandas, además del Impeachment. Y ya él, sin poder para indultos o indultarse, tendrá que someterse a la justicia ordinaria.