Irma Del Águila

Irma Del Águila

Por ahí
Socióloga y narradora. Exdirectora académica del programa “Pueblos Indígenas y Globalización” del SIT. Observadora de derechos humanos por la OEA-ONU en Haití. Observadora electoral por la OEA en Haití, veedora del Plebiscito por la Paz en Colombia. III Premio de Novela Breve de la Cámara Peruana del Libro por “El hombre que hablaba del cielo”.

Más columnas

Irma Del Águila

Un 11 de septiembre, nuestro 11 de septiembre12 Set 2021 | 7:18 h

Irma Del Águila

Somos peruanos (Perusuyumantam kanchik)29 Ago 2021 | 5:16 h

Irma Del Águila

A Maricarmen Alva se le ve la hilacha15 Ago 2021 | 6:54 h

Irma Del Águila

Los servidores públicos, esos bichos raros01 Ago 2021 | 8:16 h

Campaña presidencial, ese universo paralelo

“No se ha escuchado a los candidatos animar a los jóvenes a servir de voluntarios, como sucede en otros países”.

Por: Irma del Águila

Mientras el Perú está pendiente de la llegada de las vacunas y los reportes hablan de camas UCI ocupadas al 98%, la campaña presidencial parece discurrir en un universo paralelo.

Los candidatos se asemejan al Conejo blanco de Alicia en el país de las maravillas, que vive apremiado en “su propio tiempo” y en el mundo de las fábulas. Los candidatos se muestran desapegados de las personas de carne y hueso y sus preocupaciones cotidianas. Algunos ignoran el protocolo de distanciamiento, asisten a concurridos almuerzos, cargan chicas, como si la pandemia no existiera. Sus discursos no sintonizan con la gente. Hablan de bicameralidad, de crear ministerios, retirar de la Constitución la figura de incapacidad moral permanente, temas todos muy importantes pero que, de momento, quedan relegados a un segundo plano.

¿Los candidatos no viven la pandemia? El vacío que se imponen los partidos está relacionado, en parte, con la dificultad que tienen para distinguir entre Estado y gobierno. A muchos les cuesta entender que unirse a los “esfuerzos nacionales” contra la COVID-19 impulsado por el Estado no los coloca del lado del gobierno. Respaldar una política pública tampoco es arriar banderas. A los más reticentes, sería bueno considerar la perspectiva marxista de Bob Jessop para quien el Estado no es un cuerpo aislado si no parte de un sistema político más amplio y en relación estrecha con la sociedad civil.

Mirtha Vásquez, presidenta del Congreso, está tanteando un camino poco transitado, de diálogo con el Ejecutivo, con el que mantiene marcadas divergencias –como sucedió con la propuesta de ley del agro del gobierno, insatisfactoria para los trabajadores–, pero donde existen también los compromisos. En emergencia nacional, entiende que es el camino a seguir.

El cuidado de las personas está en el centro de la agenda nacional y en el humor de la calle. Y, sin embargo, no se ha escuchado a los candidatos animar a los jóvenes a servir de voluntarios, como sucede en otros países; o respaldar los esfuerzos de sociedad civil para la compra de oxígeno. Fuera del Perú, políticos de todas las tiendas se vacunan, o anuncian que lo harán, para infundir confianza a una ciudadanía que duda (en Perú más del 40% no se vacunaría). En fin, nuestros políticos podrían hacer suyas las prácticas de cuidado. Colocarse de este lado de la acera, con la gente.

El cuidado tiene que ver también con el manejo responsable de la información. Esta semana, un reglamento que autorizaba el Registro Sanitario Condicional de vacunas desató dudas legítimas. Pero de la falta de información se pasó en medios y redes a versiones políticas y periodísticas que hablaban de una inminente “privatización” de las vacunas. Se creó un conflicto espurio, que sembró incertidumbre en medio de la pandemia, antes de ser desmentido por el MINSA.

En campaña, los candidatos tienen el reto de dejar atrás la actitud del Conejo blanco. Y tomar el camino de vuelta a casa.