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Los resaltados de Mc Evoy

La crisis política desatada por un exceso de soberbia y que no acaba con las elecciones de abril.

La República publicó este domingo una entrevista a la historiadora Carmen Mc Evoy que resulta imperdible por varias razones: oportunidad, profundidad y capacidad de encontrar, en medio del caos y la crisis, un aliento de esperanza.

El 2016, el Perú se expresó en las urnas y nuevamente fue derrotada la candidata del fujimorismo, sin embargo, y producto de una cifra repartidora que resulta a todas luces inequitativa, su bancada fue mayoritaria, con 73 parlamentarios en escena.

En segunda vuelta, Keiko Fujimori vuelve a perder y se niega a reconocer su derrota. No saluda al adversario político y con este gesto fundamental en democracia, empieza a gestarse una crisis que aún hoy sigue sacudiendo los cimientos de la institucionalidad, con caídas sucesivas de tres presidentes de la República, gabinetes censurados, protestas ciudadanas y una larga lista de instituciones deterioradas por presiones políticas que se agitan desde diversos espacios, en especial desde el Congreso.

Los grupos parlamentarios han ido cambiando, pero el arma utilizada por las mayorías precarísimas que se arman con propósitos subalternos siempre ha sido la llamada vacancia por incapacidad moral que hace aún más inestable el clima político. No podemos olvidar el cálculo solapado de APP de Acuña y los instigadores guarecidos en Podemos y UPP, por citar algunos.

Mc Evoy afirma que el Perú merece un mejor destino que esta suerte de “tormenta perfecta” en la que se han dado la mano la corrupción destapada por el “Lava Jato” y la abierta guerra impulsada por la jefa del fujimorismo y su representación parlamentaria.

Fustiga por igual a las mafias políticas que hacen de las suyas en este río revuelto y la falta de atención de un Estado ineficiente, sordo a las justas demandas populares y que no logra impartir justicia y fundamentalmente, felicidad.

Necesitamos que la bonanza y el bienestar se multipliquen y se distribuyan equitativamente. Merecemos que la agenda pública vea el horizonte desde la perspectiva del bien común. Llegamos a los 200 años como República siendo capaces de emprender nuevos y mejores destinos. La Generación del Bicentenario nos muestra el camino.