Columnista invitada

2021: Es tiempo de nuestra segunda independencia

“La crisis que atraviesa nuestro país no se va a resolver cambiando solo de figuras al mando ni con algunos ‘parches’”, afirma Verónika Mendoza.

Por: Verónika Mendoza, candidata presidencial por JPP

El 2020 quedará grabado en nuestras memorias como uno de los más difíciles y dolorosos de los últimos tiempos, sin poder abrazar a los nuestros, sin poder despedir como hubiéramos querido a quienes se fueron, sin empleo, sin saber cómo llegar a fin de mes, sin saber si íbamos a seguir vivos.

Quedará también registrado en nuestra historia como el año en el que dijimos ¡basta! No solo a los golpistas que pretendieron usurpar el poder con la complacencia de una clase empresarial cínica, sino a una vieja y degradada forma de política. Tener a todos nuestros expresidentes y más de la mitad de los parlamentarios actuales involucrados en casos de corrupción, es un síntoma inequívoco de que el problema va más allá de los individuos, es sistémico.

Además, contrariamente al discurso hegemónico de los últimos años según el cual la economía iba de maravilla a pesar de la decadencia institucional y política, y que subsumía la democracia en su sacrosanto modelo neoliberal, la pandemia demostró no solo que el crecimiento terminó en los bolsillos de unos pocos a costa de la explotación de muchos, sino que se dio a costa de debilitar la institucionalidad, de permitir la captura del Estado por lobistas y mafiosos, mercantilizar la salud y la educación, dejar en la informalidad al 70% de la PEA, profundizar las desigualdades que fracturan nuestro país.

¿Qué clase de democracia es ésta que deja morir a la gente por falta de oxígeno, que carga los costos de la crisis principalmente en las familias más vulnerables, que responde con balas a quienes reclaman un poco de justicia?

Ha quedado claramente establecido que la crisis que atraviesa nuestro país no se va a resolver cambiando solamente de figuras al mando ni con algunos “parches” que, por cierto, venimos intentando en los últimos años sin mayor efecto.

Necesitamos medidas urgentes de corto plazo para contener la pandemia y reactivar la economía (fortalecer el primer nivel de atención en salud y el sistema de pruebas-rastreo-aislamiento, impulsar la inversión pública junto a un programa de empleo temporal masivo, entregar un tercer bono a las familias más vulnerables, etc.), pero al mismo tiempo debemos ir sentando las bases de un nuevo pacto social sobre qué reglas de juego y qué valores queremos que guíen nuestro país: ¿El “piloto automático” a la espera de que la “mano invisible del mercado” lo resuelva todo y, mientras tanto, “sálvese quien pueda”?

¿O una planificación democrática para ejercer la soberanía sobre nuestros recursos, poner freno a los abusos, garantizar salud, educación, pensiones y cuidados como derechos –y no como negocios–, con una economía diversa y productiva que genere empleo digno, en armonía con la naturaleza?

Algunos dirán que es mejor que todo siga igual en nombre de la “estabilidad”, escondiendo que la única estabilidad que les interesa es la de sus privilegios y su vergonzosa impunidad; otros dirán que bastan algunos ajustes formales, que el sistema económico no se debe tocar, y persistirán en defender a ciegas un modelo que claramente ya no da más.

Querrán chantajearnos alegando que los cambios profundos podrían traer caos, como si su caos no reinara hoy, querrán sumirnos en la resignación, dividirnos sembrando miedo.

Pero no podemos dejar pasar esta oportunidad histórica como lo hicimos el 2000 cuando, luego de derrocar a la dictadura fujimorista, mantuvimos intactas sus reglas de juego. Este 2021, año de la conmemoración del bicentenario de una independencia trunca que excluyó a las mayorías, y ahora que el 2020 nos ha recordado de qué estamos hechos los peruanos y peruanas y ha templado nuestro carácter, es el momento de nuestra segunda y definitiva independencia.

Por Inti, Bryan, Jorge, Kauner, Reynaldo, por todos los que ya no están, por nosotros, nuestros abuelos y nuestros niños, este 2021 inauguremos un tiempo nuevo, construyamos una República de la gente, una democracia plena, con justicia y solidaridad.

Feliz año nuevo, feliz tiempo nuevo.