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Nudo en el campo

Urge aprobar la nueva ley agraria para que no se paralicen el transporte ni la producción.

Volvieron los bloqueos a las carreteras Panamericana Norte y Sur, junto con algunos hechos de violencia, mientras el Parlamento exhibe una dificultad suprema para aprobar la nueva ley agraria. No hay pase para ómnibus, autos, camiones en esas vías. Es como si se hubiera adelantado el semiconfinamiento de Navidad y Año Nuevo.

¿Hay forma de desatar este nudo gordiano? Lo que se debatió en el pleno del Congreso, pero no fue aprobado, es un proyecto de ley que propone una mejora salarial importante: la Remuneración Básica Agraria (RBA) incluiría un sueldo mínimo (930 soles) y un Bono Especial por Trabajo Agrario (BETA), con lo cual ascendería a 1.395 soles.

Esto último, siempre y cuando la jornada de trabajo dure más de cuatro horas. La Compensación por Tiempo de Servicio (CTS) y la gratificación serían el 9,72% y el 16,66% de la RBA. Por añadidura, los trabajadores participarían del 5% de las utilidades de las empresas. Una suerte de vuelta de tuerca en el agro que no es poca cosa.

El beneficio tributario de los empresarios, que pagan solo 15% del impuesto a la renta descendería, pero no de golpe sino paulatinamente, hasta que en siete años alcanzaría el nivel de 29,5% que pagan el resto de empresas. Con todo eso, supuestamente, se alcanzaría cierto equilibrio para que el aire de la inequidad no flote sobre los surcos.

Que el proyecto haya sido devuelto a la Comisión de Economía, la cual se pronunciaría en una semana, sugiere que hay ciertas resistencias rondando. Los integrantes de la Asociación de Gremios de Productores Agrarios del Perú (AGAP) sostienen que se está poniendo en riesgo los empleos de miles de trabajadores del campo.

Es plenamente entendible que cualquier empresa hace sus previsiones financieras y que esta nueva norma le cambia la agenda de inversiones a los agroexportadores. Sin embargo, tampoco pueden ponerse en la posición de no ceder e impulsar, como lo vienen haciendo, la versión de que se vendría casi una hecatombe con la nueva ley.

AGAP invoca a “la calma y la paz social”, en tanto que los trabajadores exigen mejoras que no tuvieron por años, a pesar de la bonanza del sector. Cualquier negociación previa a un acuerdo implicará concesiones de ambas partes y no intransigencia. De lo contrario, las conversaciones seguirán bloqueadas como ahora lo están las carreteras.