Pilar Ortiz de Zevallos

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Mirando al Bicentenario

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La generación que ganó la esperanza

“Con marchas y protestas, a manera de un ejército nacional de jóvenes indignados con el ánimo y esperanza puestos en su protesta, se han hecho merecedores de ser llamados la Generación del Bicentenario”.

A pocos meses de celebrar los 200 años del fin de nuestra etapa colonial, hemos sido testigos de una gran gesta cívica en nuestras ciudades en defensa de los principios republicanos. Con marchas y protestas, a manera de un ejército nacional de jóvenes indignados con el ánimo y esperanza puestos en su protesta, se han hecho merecedores de ser llamados la Generación del Bicentenario.

La patria no es un término geográfico o literario, sino la imagen de mujeres y hombres vivos… que se hacen sentir cuando hay que defenderla.

Entre 1820 y 1824 se formaron en el Perú los regimientos que sellaron nuestra independencia y que fueron parte del ejército patriótico que luchó en Junín y Ayacucho. Su historia se inicia cuando en Trujillo, liberado del yugo español, se crea por orden de San Martín el regimiento de Caballería Cívica de Trujillo, nombrando como su instructor al teniente Ramón Castilla.

Poco después, Luis José de Orbegoso crea el regimiento llamado Invencibles de Trujillo, que se destacó en Pichincha (1822) donde Ecuador selló su libertad. Ante la salida de San Martín del Perú y la amenaza realista sobre Lima, el entonces presidente de la República José de la Riva-Agüero trasladó su gobierno a la ciudad norteña (junio,1823).

Deseoso de reorganizar el ejército peruano para luchar contra los españoles formó el regimiento de caballería Húsares de la Unión y el de Infantería Trujillo en base a los escuadrones existentes.

Al llegar al Perú, Bolívar reorganizó nuevamente las fuerzas patriotas peruanas reunidas en Trujillo, bajo la jefatura de La Mar con el nombre de Húsares del Perú, y las unió con los batallones grancolombianos, argentinos y chilenos.

El reforzado ejército que contaba con 10,000 hombres es llevado a Huamachuco a aclimatarse para los enfrentamientos finales con los realistas. En la batalla de Junín (6 de agosto 1824) la actuación de Isidoro Suárez y Andrés Rázuri fue decisiva para la victoria. A partir de allí el regimiento peruano pasó a llamarse El glorioso regimiento de caballería Húsares de Junín.

(cita: Evguenii Evtushenko)