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Planchando

“Pero hay ideas contrarias: esas dos figuras de la plancha pueden tener votos propios, que pasarían a engrosar el caudal común de la candidatura”.

¿Son importantes en una campaña los dos socios de una plancha presidencial? La idea establecida es que, bien escogidos, pueden reforzar la imagen del candidato, acercándolo a espacios complementarios de votantes, como por ejemplos lo femenino/masculino, lo popular/mesocrático, lo provinciano/limeño, lo joven/mayor.

La idea es el equilibrio. Una plancha debe encarnar lo más posible la variedad del país, envolviendo la candidatura en una atmósfera de consenso, y manteniendo a raya la idea de una soledad del poder. Seguramente esto, bien logrado, impacta en el público, pero nunca ha dado la impresión de ser decisivo.

Como se busca la variedad, nunca hay la posibilidad de satisfacer a todos. En las conversaciones que uno escucha hay un marcado deseo de que los designados hubieran sido otros, o por lo menos no esos. Incluso es frecuente la idea de que esos acompañantes le harán daño electoral a la candidatura.

Pero hay ideas contrarias: esas dos figuras de la plancha pueden tener votos propios, que pasarían a engrosar el caudal común de la candidatura. O por lo menos pueden evitar que la candidatura pierda votos en sectores que no se sienten representados por él o por ella. Como que en una elección todo trigo es limosna.

Sin embargo, nunca se ha dicho que un candidato o una candidata ganaron o perdieron por los vicepresidentes escogidos. La tarea de estos es acompañar en campaña, sin interferir en la performance del N°1. En el mejor caso pueden hacer incursiones propias en las zonas electorales donde tienen una ventaja natural.

Se trata, pues, de un papel sacrificado. No son claves en la campaña, al grado que muchos desaparecen de la vista pública después de haber sido presentados en sociedad. Si la plancha gana, tampoco tendrán un papel protagónico, si todo va bien. Sus reemplazos del presidente por motivo de viaje ya han sido reducidos al mínimo.

Pero a la vez estos personajes están allí, y acompañan la victoria, o también las buenas performances. Debemos pensar entonces que en esos casos hay algo así como un arte de formar la plancha, por lo general incomprensible para quienes no participan en el procedimiento. A veces puede ser obvio, otras veces no tanto.