Pilar Ortiz de Zevallos

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“Yo ambiciono un triunfo pacífico” (1)

“En los siete meses de San Martín en Huaura, usó una táctica de persuasión para atraer el apoyo de los pobladores. Entró en contacto con Torre Tagle, intendente de Trujillo”.

San Martín desembarcó en Huacho con 5.000 soldados el 9 de noviembre de 1820, en un clima de gran expectativa.

El libertador con su ejército llegó a Huaura e instaló su cuartel general en la casa de José Fernando Carvajal y Queralt, al cabo de unos días, San Martín por primera vez proclamaría la independencia del Perú (27 de noviembre de 1820). Desde esa región lograba dificultar el abastecimiento de alimentos a la capital, además de ser un factor amenazante para los realistas.

Su deseo de aplicar un plan que “ponga término a la guerra sin efusión de sangre” lo obligaba a operaciones que desgastaran a los españoles. Los folletos propagandísticos, las conspiraciones y los rumores proliferaban en todo el territorio. En los siete meses de San Martín en Huaura, usó una táctica de persuasión para atraer el apoyo de los pobladores. Entró en contacto con Torre Tagle, intendente de Trujillo.

Envió agentes entre los grupos realistas. En diciembre de 1820, el batallón Numancia con 750 efectivos, dirigido por peruanos, se pasó a los patriotas. Muchos oficiales criollos y pobladores llegaron al cuartel de Huaura para unirse al Ejército Libertador, entre ellos Agustín Gamarra, Ramón Castilla, Andrés de Santa Cruz, Juan Bautista Eléspuru.

El desaliento en los realistas provocó el motín de Aznapuquio (29 de enero 1821) y se destituyó al virrey Pezuela, asumiendo el gobierno el general La Serna.

Pero su noción de “revolución sin guerra” tuvo un gran costo. El Ejército Libertador en Huaura empezó a sufrir de malaria, disentería y otros males. Más de la mitad de los soldados enfermaron, y había entre treinta a cincuenta fallecidos por día.

La ayuda que recibió San Martín de Trujillo de “…auxilios de toda especie” fue vital para subsistir en Huaura. Ya anciano (1846) en Francia, le reconoció a Juan Manuel Iturregui que sin esa ayuda él hubiera tenido que reembarcarse a Chile, sin poder concluir su tarea. Unir voluntades a favor de la independencia le significó un gran sacrificio.

(1) Ortiz de Zevallos, Javier, “Correspondencia entre San Martín y Torre Tagle”, 1963.