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Entre la sedición y la sumisión

“Si perdemos el pensamiento crítico frente a la libertad arrebatada, ¿acaso es extraño que Humala organice un golpe de Estado desde prisión sin que nadie proteste? Son, si lo miran bien, dos caras de lo mismo”.

Mientras el Gobierno sigue enfrascado en regularle la vida al prójimo, imaginando nuevas medidas sanitarias inútiles para una sociedad ampliamente contagiada, Antauro Humala emerge de su celda para recordarnos una vieja máxima de la política: “El poder no admite el vacío”. Con poderes del Estado debilitados, partidos políticos de cartón, reglas electorales que sobrerrepresentan a las minorías, líderes políticos con causas oscuras y un pueblo indiferente y acrítico, es inevitable que el poder formal se descascare ante nuestros ojos. Entonces, ¿qué llena los vacíos? O, mejor dicho, ¿quién llena los vacíos?

La actividad sediciosa de este Congreso coincide con una circunstancia inesperada, pero aprovechable: la pandemia. Desde abril, los ilegales deseos parlamentarios de quedarse encontraron la excusa perfecta para trabajar activamente en la postergación de las elecciones generales del 2021. Ahí están las notas de archivo que documentan las declaraciones de los congresistas Chehade (APP) y Burga (AP) señalando, como pitonisas, que no se podían realizar elecciones con riesgo sanitario. Ahora lo niegan todo, pero, cuando el 8 de julio el presidente convoca a elecciones, el plan de postergar se radicalizó. Es en este contexto en que se entiende por qué negaron la investidura al gabinete Cateriano el 4 de agosto. Ese hecho político fue el punto de inflexión que hacía evidente que el plan mayor era vacar al presidente de la República, hacer a Merino presidente y anular la convocatoria a elecciones. Para mí, no hubo duda desde ese día, como no la hay hoy.

¿A quién le conviene postergar elecciones? A Antauro Humala, sin duda. Su condena de 19 años vence el 1 de enero del 2024, pero puede salir antes. El delito de rebelión tiene beneficios penitenciarios si se trabaja o estudia. Fumar marihuana no es un trabajo, pero escribir libritos sí. Digamos que, en calidad académica, Humala es a la ciencia política lo que Richard Swing es al canto y la danza. Lamentablemente, los beneficios penitenciarios solo exigen cierta producción, no acreditar sus cualidades. Sin embargo, con 16 años de prisión cumplida a enero, aún le faltaría un trecho de condena. No llega a abril. El resto de partidos en el Congreso ha sido comparsa necia de Humala. En varias votaciones. Nadie se libra. En eso, hay que reconocerle cierto mérito al reo. Leyó bien que, entre ambiciosos y pusilánimes, meter el cuentito de la corrupción les servía a todos. No se equivocó. La primera vacancia fue admitida con más de la mitad de los votos parlamentarios. La segunda se votará el 31 de octubre, previo al feriado. Si algo las ha parado es lo que dice el 72% de los encuestados por Ipsos: el presidente debe cumplir su mandato y, luego, como con todos sus pares, investigarlo, juzgarlo y, de ser el caso, condenarlo.

Algunos partidos ya entendieron que si tienen alguna posibilidad de llegar a la presidencia no será de la mano de Antauro y han corrido a desmarcarse. Sin embargo, algunos de sus representantes en el Congreso siguen en las mismas. Pero Acuña, Fujimori y Guzmán quieren ir a elecciones en abril. Con esos votos basta para parar, a estas alturas, todas las vacancias que Antauro promueva con el combo de los intocables: Alarcón–Merino.

Mientras estas cosas ocurren en las oscuridades del poder y el presidente goza hoy de un 60% de popularidad de acuerdo a IEP, la población acepta, con una mansedumbre pocas veces vista, la restricción de sus libertades fundamentales al trabajo, a la educación, a la vida familiar, a la libertad de culto o al simple ocio. Hemos soportado de todo, con pésimos resultados en miles de muertos. Frente a todos los disparates posibles, la sumisión acrítica es la norma. Si perdemos el pensamiento crítico frente a la libertad arrebatada, ¿acaso es extraño que Humala organice un golpe de Estado desde prisión sin que nadie proteste? Son, si lo miran bien, dos caras de lo mismo.

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