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Bolivia: la mayoría tiene su gobierno

“La cosa no será fácil ni afuera ni adentro y quizá habrá que hacer alianzas. Pero ahora la mayoría de los bolivianos ha derrotado a la derecha reaccionaria y tiene su gobierno”.

Luis Arce del MAS gana las elecciones de Bolivia con una avalancha no pensada ni siquiera por ellos mismos: 52% de los votos. El MAS tendrá amplia mayoría en las dos cámaras legislativas y hasta podría ser mayoría absoluta.

El gobierno de Jeanine Áñez, producto del golpe, a pesar de ser solo un gobierno transitorio, dio inicio a una contrarreforma política y económica, abiertamente autoritaria. Su gobierno reveló el profundo odio al pueblo indígena que, con la Constitución del 2009, había podido ampliar sus espacios de participación en el gobierno y la sociedad en general.

También está el grave error de Evo Morales cuando trató de desconocer el referendo del 2016 que prohibió su reelección. En el 2017, recurrió al Tribunal Constitucional, quien lo autorizó a candidatear, lo que alejó del MAS a buena parte de la clase media: hubiera gobernado del 2005 al 2024. Lección: respetar la alternancia del poder y construir nuevos liderazgos, como el de Luis Arce.

Es importante también ver el modelo económico, puesto en marcha por Arce, economista y ministro de Economía desde el 2005. Todo comenzó con el alza de las regalías del gas, del 18 al 50%, que las contratistas debían pagar al Estado (lo que sucedió durante el gobierno de Mesa, antes de Morales).

Luego se renegociaron los contratos con Repsol, Petrobras, British Gas y Pluspetrol (ninguna se fue del país) y se resucitó a la estatal (YPFB), que no solo fue socia, sino que pasó a acopiar todo el gas producido, tanto para el mercado interno como para las exportaciones a Brasil y Argentina (1).

Con esta bonanza crecieron dos “chanchitos”: las reservas internacionales y los ahorros fiscales. La situación macro era envidiable y el FMI la señaló como ejemplo. Cuando acabó el superciclo y el petróleo bajó en el 2015, Arce aplicó una política contracíclica (usó sus chanchitos) y su PBI creció al 4.3% anual hasta el 2019 (a diferencia del Perú, donde se “guardaron” los ahorros, con impacto negativo en el empleo, la inversión y el PBI; y, para colmo, se bajó el impuesto a la renta de las empresas en el 2014, provocando un forado tributario).

También se industrializaron los recursos naturales: se construyó una planta de úrea para la exportación, e YPFB ahora exporta GLP a varios países. También se masificó el gas natural, con las inversiones de YPFB, que ahora llega a 5 millones de personas: un millón de conexiones a domicilio (ver gráfico). Y son 12 millones de bolivianos. En el Perú también hay un millón de conexiones, pero el 90% está en Lima. Y somos 32 millones. Saque su cuenta. Hace 15 años que se anuncia la masificación en la sierra sur con las APP y nada. ¿Quiere una política que reduzca la desigualdad? Ahí la tiene.

Las políticas sociales fueron exitosas: 3.6 millones de personas reciben desde hace años la Renta Dignidad (nuestra Pensión 65), el bono Juancito Pinto (para los escolares) y el bono Juana Azurduy (mujeres embarazadas). Ello, y el crecimiento, hizo caer la pobreza del 61% al 36% del 2005 al 2017. Y cuando se repartieron bonos adicionales por la pandemia, no hubo –cómo va a haber– el manejo desastroso que ha habido acá.

Desde el 2017, los ahorros fiscales y las reservas han comenzado a decaer. Y, claro, la economía de un país no cambia de la noche a la mañana y la dependencia de los precios de los recursos naturales continúa. Gran reto para Arce.

Pero la gente sabe que quienes gobiernan tienen a Bolivia como objetivo central, comenzando por los que menos tienen y que han sido tratados durante siglos como la “última rueda del coche”. Por eso le han dado el respaldo masivo en las urnas. La cosa no será fácil ni afuera ni adentro y quizá habrá que hacer alianzas. Pero ahora la mayoría de los bolivianos ha derrotado a la derecha reaccionaria y tiene su gobierno.

1) A diferencia del Perú, el precio de exportación se indexó a los precios del petróleo, lo que le permitió una gran bonanza (lo que no sucedió en el Perú, porque el gobierno neoliberal no intervino en el contrato del 2007). Ver “el fracaso de la masificación del gas”: https://www.desco.org.pe/una-cuestionde-confianza-serie-peru-hoy-n%C2%BA35-setiembre-2019