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Bolivia hora cero

Elecciones en busca de la estabilidad y el futuro.

A un año de las masivas protestas ciudadanas que impidieron la reelección inconstitucional del entonces presidente Evo Morales, Bolivia acude a las urnas en medio de una cerrada pugna entre el partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), y los grupos de centro y de derecha que intentan impedir su triunfo en primera vuelta.

Como se recuerda, las elecciones del 20 de octubre del 2019 fueron demostradamente fraudulentas; Morales forzó su candidatura a través de un Tribunal Constitucional parcializado y teniendo a un sistema electoral de su lado. La noche de los comicios, cuando era evidente que el MAS no ganaba en primera vuelta, las autoridades electorales paralizaron el conteo de votos y al reanudarse, un día después, daban ganador a Morales sin necesidad de una segunda ronda. La OEA y el pueblo protestaron y fue el inicio de la caída del gobierno.

Desde entonces, a pesar de las tensiones, las postergaciones de los comicios, la pandemia y la pésima gestión del gobierno de transición, en Bolivia se ha fortalecido una tendencia conciliadora que recusando al MAS y su intento de retornar al poder se distancia también de un volteretazo derechista representado en algunas candidaturas como las de la actual presidenta Jeanine Áñez, que debió retirarse de la competencia hace un mes, y el expresidente Jorge Quiroga, que desistió hace una semana.

La ley electoral boliviana indica que será ganador de las elecciones el candidato que obtenga más del 50% de los votos válidos emitidos o el 40% de esos votos, pero debe superar al segundo candidato más votado con el 10% de los votos. Si esas condiciones no se cumplen habrá una segunda vuelta.

Las encuestas de las últimas semanas indican que no habrá ganador en primera vuelta. Luis Arce del MAS, exministro de Economía, lidera los comicios con varios puntos menos que hace un año logró Morales; obtendría más de un tercio de votos seguido entre 5 y 8 puntos porcentuales por el expresidente Carlos Mesa, candidato del grupo centrista Comunidad Ciudadana (CC). Mesa, que ha prometido conservar los logros sociales del período 2005-2019, ganaría cómodamente una segunda vuelta.

Bolivia necesita de estabilidad y consenso; esta es una envidiable oportunidad para elegir este futuro.