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Bienvenida la desunión derechista

“Es sano y necesario que la derecha se parta. El agua no tiene nada que hacer con el aceite y es bueno que los ciudadanos peruanos tengan un menú variado”.

Es bueno que haya varias candidaturas de derecha en el escenario electoral que se asoma. No solo porque es lo que corresponde ante la mayoritaria composición socio-ideológica del país a favor de esa tendencia, sino porque así será posible empezar a decantar las diferentes opciones que alberga este sector.

De hecho, es muy distinta la opción liberal que puedan administrar candidaturas tipo la de Hernando de Soto, Fernando Cillóniz, Pedro Cateriano o eventualmente Roque Benavides, y otra muy distinta la ultraconservadora que enarbola Rafael López Aliaga, la autoritaria de Keiko Fujimori o hasta la populista de Daniel Urresti, y tampoco es lo mismo que el centrismo aparente de candidatos tipo Julio Guzmán o George Forsyth (si acaso tiene algún programa el alcalde victoriano).

Es sano y necesario que la derecha se parta. El agua no tiene nada que hacer con el aceite y es bueno que los ciudadanos peruanos tengan un menú variado, no una oferta artificialmente unificada.

En mis tiempos universitarios, a fines de los 70 e inicios de los 80, en la Pontificia Universidad Católica, con un grupo de compañeros formamos la Alianza Democrática Universitaria, ADU, una agrupación estudiantil destinada a derrocar a la izquierda del mando político universitario, donde reinaba, indiscutible, por décadas. La tarea era mayúscula porque la izquierda tenía cuadros y una atmósfera ideológica propicia.

Logramos derrotarla, a pesar de las adversidades, en base a la unión de todas las derechas habidas y por haber. Desde liberales clásicos, hasta pepecistas, acciopopulistas y un pequeño, pero vocinglero grupo de ultra conservadores. La coyuntura lo exigía y lo loable del propósito hacía que la unidad primara sobre la abismal diferencia doctrinaria y de filosofía de vida de los participantes. Tamaña “pluralidad” solo se admite en situaciones extremas.

A nivel nacional, quizás en los 90, cuando surge el Fredemo como una alianza entre el Movimiento Libertad y los entonces ya carcamanes del PPC y AP, se podía justificar algo así como una derecha unida. En ese entonces el país enfrentaba una maquinaria corrupta y perversamente populista del alanismo, más un crecimiento exponencial de las izquierdas.

Hoy el país es otro. El Perú se ha derechizado, a consecuencia de diversas razones sociológicas. Desde la huella anémica del terrorismo y la persistente migración-individuación del mundo rural al urbano, pasando por la llegada popular de credos religiosos fundamentalistas, hasta el crecimiento de una clase media aún precaria.

Desde un punto de vista liberal subsisten adversarios como el populismo económico, hoy desatado, o proyectos colectivistas como los de la izquierda peruana, cuya aversión a la data la lleva a no entender que la economía de mercado debería ser un lecho rocoso mínimo común, pero también es formidable enemigo una derecha mercantilista en lo económico, autoritaria en lo político o conservadora en lo social y moral. Con esas derechas no puede haber destino común.

-La del estribo: recomendable el nuevo programa de televisión Celebra Perú que se transmite por Movistar Plus TV. Conducido acertadamente por el periodista Martín Arredondo, nos muestra el rostro alegre del Perú, a través de sus fiestas religiosas, patronales, cívicas. Va todos los jueves a las 10 pm y luego se repite a lo largo de la programación. Una genial oportunidad para conocer la enorme riqueza de nuestras raíces culturales.