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El ciudadano esclarecido

La opinión pública contra la falsa disyuntiva impunidad vs. vacancia.

La reciente encuesta de Ipsos Perú refleja una toma de posición madura y coherente de la opinión pública muy distante del sector parlamentario que, premunido de una falsa disyuntiva entre vacancia o impunidad, pretendió consumar un golpe de Estado, una amenaza que sigue latente.

Frente a la pregunta sobre la conducta del presidente Martín Vizcarra en los audios del caso Richard Swing, solo el 9% considera que debe renunciar o ser vacado, en tanto que el 69% cree que debe ser investigado luego de que concluya su mandato. Un bajo porcentaje, un quinto de los encuestados, cree que el presidente no ha cometido ninguna falta.

La reprobación de la conducta presidencial merece los calificativos de muy grave (9%), grave (28%) e incorrecta pero no grave (41%).

Cuando la encuesta indaga sobre el pedido de vacancia, ocho de cada diez peruanos creen que Vizcarra debe continuar como presidente y dos de cada diez que debe ser vacado y reemplazado. Esta respuesta debe ser leída con la ligera caída de la aprobación presidencial de 60% a 57% respecto al mes anterior, es decir, un porcentaje mayor de los que aprueban al presidente cree que debe mantenerse en el cargo.

El Congreso, en cambio, recibe un amplio rechazo ciudadano. En pocos días, respecto a la medición de agosto, su desaprobación ha escalado de 59% a 72% y la aprobación bajó de 36% a 24%. El presidente del Legislativo, Manuel Merino, pasa de 51% a 72% de desaprobación, y su aprobación cae de 35% a 19%.

Los datos indican una percepción ciudadana que cuestiona los hechos de los últimos días, tanto el proceder del presidente como del Congreso, con distintos énfasis y opciones, lejos de una vacancia express. Sobre Vizcarra, la crítica está acompañada de la convicción de que deber ser investigado cuando concluya su mandato y por lo tanto no es partidaria de que sea vacado. Imposible catalogar esta opinión como favorable a la impunidad, como reza el discurso de los grupos y parlamentarios conjurados en el fracasado golpe de Estado. Al contrario, expresa un temperamento responsable que atiende al mismo tiempo las exigencias de gobernabilidad y transparencia.

Este es el primer efecto político de lo actuado en esta crisis que deberán compulsar las partes que intervienen en ella. La mayoría de ciudadanos no es condescendiente. Se expresa de modo crítico sobre los poderes en pugna, pero es suficientemente cauta para saber que la vacancia no es un proyecto transparente sino una carta marcada por los intereses en el Parlamento.