Raúl Tola

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La América de Trump

“Lo que se viene a decir es que todo estaría peor en manos de Biden. Las verdaderas amenazas no están en la realidad, sino en un Partido Demócrata entregado al socialismo radical”.

Acostumbrado a quebrantar las reglas más elementales de urbanidad política y convivencia social, Donald Trump cerró la Convención Republicana a su estilo: dándole un uso groseramente partidario a la Casa Blanca. Rompiendo un principio de neutralidad que todos sus predecesores habían respetado, la empleó como escenario para el largo discurso donde aceptó la nominación para buscar la reelección. Lo hizo ante un enfervorizado auditorio de mil personas que no llevaron mascarillas ni respetaron la distancia de seguridad.

Si la Convención Demócrata de la semana pasada fue un esfuerzo por presentar a un partido político diverso y por inyectar entusiasmo a la hasta entonces aburrida figura de Joe Biden, los republicanos apostaron por el enaltecimiento de la figura de Trump, que apareció los cuatro días de la Convención, y por darle un protagonismo descabellado a su familia. El lunes hablaron Donald Junior y su novia Kimberly Guilfoyle (cuya mesiánica intervención a gritos fue muy comentada); el martes Melania, Eric y Tiffany; Lara el miércoles e Ivanka el jueves.

En su discurso de cincuenta minutos –durante el que los verificadores de datos encontraron más de veinte afirmaciones tendenciosas, imprecisas o abiertamente mentirosas–, Trump volvió a agitar el fantasma del miedo. Pintó un escenario tan aterrador, unas necesidades de cambio tan profundas, al cabo de cuatro años de su propio gobierno, que el periodista Dan Rather escribió: «La estrategia de reelección de Donald Trump parece decir que solo Donald Trump puede salvar a América de la América de Donald Trump».

El discurso dejó en claro la estrategia que la campaña de Trump seguirá de aquí en adelante. Para no tener que hablar de lo mal que están las cosas en los Estados Unidos, con los resultados mortales del coronavirus, la galopante crisis en el empleo, las protestas por la injusticia racial y ahora la devastación del huracán «Laura», lo que se viene a decir es que todo estaría peor en manos de Biden.

Las verdaderas amenazas no están en la realidad, sino en un Partido Demócrata entregado al socialismo radical y aliado con «anarquistas, agitadores, saqueadores y gente que quema banderas» (en referencia a los manifestantes del movimiento Black Lives Matter).

En algo estamos de acuerdo: en que las elecciones de noviembre pueden ser «las más importantes de la historia».