Marisa Glave

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Día cero

“Nuestra cultura de prevención es casi nula. Cada cierto tiempo, tenemos un día cero para miles de personas”.

Algunos eventos marcan colectivamente nuestra vida social. De algunos hemos aprendido. De otros no; nos encomendamos a los santos para que no vuelvan a pasar. Un ejemplo es la manera en que seguimos permitiendo que miles de compatriotas resuelvan su necesidad de vivienda asentándose en quebradas que, cada 10 o 20 años, pueden activarse por fenómenos naturales como El Niño. Nuestra cultura de prevención es casi nula. Cada cierto tiempo, tenemos un día cero para miles de personas.

“Día Cero” también es una campaña ciudadana, organizada por un colectivo de sociedad civil, que viene alertando sobre los riesgos que podría haber para una comunidad muy grande: Lima.

Nos invitan a reflexionar ¿qué pasaría si una de nuestras principales fuentes de agua se viera afectada?

Brindan información y comparten opiniones sobre posibles riesgos para quienes vivimos en la capital por la explotación del proyecto minero Ariana, en Marcapomacocha-Junín. Parte importante del agua que consumimos en Lima es llevada al río Rímac por un túnel que la trasvasa desde la cuenca del Mantaro. Según el plan maestro de SEDAPAL (2014), “el Sistema Marcapomacocha comprende el represamiento de 6 lagunas, así como canales conductores y… el túnel Trasandino Cuevas-Milloc. Actualmente [los] cuerpos de agua artificiales en la cuenca alta del río Mantaro… en conjunto tienen una capacidad total de 205,05 MMC de almacenamiento, que representa el 62% de todo el sistema de regulación del río Rímac”.

Siendo presidenta de la Comisión de Vivienda del Congreso me tocó apoyar las acciones públicas de atención tras El Niño (2017). Si bien la parte más permanente del daño causado se centró en el norte del país, pude ver y vivir directamente el impacto que tuvimos la mayoría de limeños cuando SEDAPAL tuvo que cerrar la producción de la Atarjea. Por días, millones hacían colas en puntos de distribución de agua. Las cisternas, que ya tienen una labor grande llevando al casi millón de personas que no tienen acceso a la red oficial de SEDAPAL, no lograban multiplicarse al ritmo de la nueva urgencia. Este tiempo se grabó en mi memoria.

Un año después conocí informes de SEDAPAL por posibles riesgos del proyecto Ariana para el agua de Lima. No lo dudé, me sumé inmediatamente a la demanda de amparo para frenar este proyecto. El próximo jueves es la última audiencia. Ojalá gane nuestro derecho al agua.