Marisa Glave

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Acoso y olvido

Simplemente olvidaron a miles de niñas y niños, sobre todo a los que viven en comunidades rurales o en barrios periféricos

Tenemos una larga historia, triste, en la que se determinan prioridades públicas con base en intereses privados o a simples prejuicios, no con base en las necesidades o problemas reales de las grandes mayorías.

Ayer la interpelación al ministro Benavides nos ofreció un episodio más de esta larga historia.

Más de treinta preguntas que solo dejaron en claro el acoso a una reforma que ha tocado hondamente a quienes venían lucrando con una educación universitaria organizada como estafa. El Estado tenía que poner límites a los perpetradores de esta estafa, porque se trata de un servicio que corresponde a un derecho fundamental, no de una simple mercancía.

Los afectados por la reforma universitaria han logrado representación en la Comisión de Educación del Congreso; la han sostenido año a año, Congreso a Congreso. Pero por más que algunas personas crean que el afán de lucro es lo único que mueve al mundo, hay otro tipo de intereses que movilizan también a la ciudadanía, y la defensa de la reforma ha logrado esa movilización. Se ha construido una opinión pública mayoritaria a favor del licenciamiento de universidades, lo que vuelve el acoso a la reforma cada vez más costoso políticamente. Después de la interpelación de ayer, la reforma quedará fortalecida.

Además de acosar la reforma, ayer algunas de las preguntas hechas al ministro Benavides pusieron en evidencia otro tipo de acoso, uno que sufrimos las mujeres desde mucho antes de que esta reforma siquiera se pensara. Me refiero al acoso a mujeres públicas, como la señora Fabiola León-Velarde. La señora León- Velarde, presidenta de CONCYTEC, es una científica peruana reconocida internacionalmente. Pero ayer tuvo que ver su nombre utilizado en este show político, porque no importan sus grados académicos, ni sus años de experiencia, ni su aporte al país. No, lo único que importa es que es “la esposa de”.

Junto a esta agresión machista, lo más grave al leer el listado de preguntas hechas al ministro, es el olvido de los problemas de fondo. Ni siquiera una de las preguntas hechas en la interpelación tuvo relación con los retos que enfrenta la educación pública en medio de la pandemia. Simplemente olvidaron a miles de niñas y niños, sobre todo a los que viven en comunidades rurales o en barrios periféricos de grandes ciudades que no logran acceder aún a clases virtuales.

Esas niñas y niños no les importan.