Marisa Glave

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Intereses subalternos

“La población de Tambogrande, que eligieron democráticamente el agro antes que la minería, merece que el Ejecutivo se retracte públicamente”.

Hay al menos una bancada y varios parlamentarios en el Congreso que representan el lobby de las universidades que no han logrado licenciarse. Varias de las acciones de este grupo pueden interpretarse como expresión de intereses subalternos que buscan desacreditar a la Sunedu y a todo aquel que, como el ministro Benavides, haya tomado decisiones en contra de las no licenciadas. El presidente Vizcarra tiene derecho a denunciar a ese grupo y a defender una reforma que es vital para garantizar una educación universitaria de calidad.

Pero con la misma fuerza e indignación se debe denunciar al sector del Ejecutivo que insiste en promover los intereses de empresas mineras que no lograron la licencia social necesaria para desarrollar sus proyectos. Alfredo Rengifo, alcalde de Tambogrande, tiene el mismo derecho de preguntar públicamente cuáles son los intereses subalternos detrás de la presentación de Cateriano en el Congreso. En ella el señor Cateriano usó imágenes tendenciosas que han llevado a millones de personas a creer que en el Valle de San Lorenzo ya no hay limones ni mangos, sino una zona devastada, como ha quedado devastada parte de Madre de Dios, a manos de la minería ilegal.

Siguiendo al alcalde y a su equipo, Dionel Martínez, de CooperAcción, ha publicado imágenes satelitales del 2012, 2017 y 2020 del mismo predio que utilizó Cateriano ante el Congreso, mostrando que lo que hay ahí es un movimiento de tierras agrícolas, no un campamento de minería ilegal que esté usando mercurio para procesar oro. Es cuando menos extraño que los asesores de Cateriano hayan confundido el movimiento de tierras de un predio mediano, de 10 hectáreas, con un campamento minero ilegal como los de Madre de Dios, que superan las 100 mil.

Rengifo, su equipo técnico y sobre todo la población de Tambogrande, que eligieron democráticamente el agro antes que la minería, merecen que el Ejecutivo se retracte públicamente. El señor Cateriano ya no es premier, pero quien lo reemplace les debe una disculpa. Salvo, claro, que no se trate de un error, sino de una burda maniobra ensamblada para imponer a como dé lugar un proyecto minero, rechazado por la población, en uno de los valles agrícolas más importantes del norte del país.

Los intereses subalternos afectan la institucionalidad democrática. Todos. Y deben ser denunciados y combatidos por igual.