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Vacunados

"Estamos acostumbrados a que la gran mayoría de vacunas existentes nos permitan no volver a pensar en la enfermedad que ellas previenen. Sentirse inmune ha sido hasta ahora un acto de fe casi ciega en la ciencia".

¿Cómo va a ser pasearse por el mundo vacunado contra el coronavirus? Aunque los laboratorios advierten sobre limitaciones de la vacuna, en principio tenerla puesta va a ser un alivio. Pero podemos imaginar complicaciones, menores pero reales. Por un tiempo estar vacunado no impedirá ser parte de la pandemia circundante, aunque sea como un espectador aproblemado.

Por ejemplo, ya estamos entendiendo que la vacuna no se podrá dar a todos en todas partes y al mismo tiempo. No bastará que alguien se identifique como vacunado, quizás con un documento. Los protocolos antivirales van a tener que seguir en su lugar para los demás, y los vacunados tendrán que adecuarse a ellos en sus recorridos públicos.

El necesario distanciamiento social tendrá que seguir siendo para todos, como una manera de evitar que los todavía contagiables saquen conclusiones equivocadas. Cuesta imaginar la imposición de dos juegos diferentes de normas, dos patrones de conducta diferenciados, en un proceso de vacunación que por su escala puede alargarse en un clima de impaciencia.

Estamos acostumbrados a que la gran mayoría de vacunas existentes nos permitan no volver a pensar en la enfermedad que ellas previenen. Sentirse inmune ha sido hasta ahora un acto de fe casi ciega en la ciencia. Pero hasta ahora el coronavirus no ha estado inculcando una desconfianza intuitiva en la posibilidad de evitarlo, y luego de controlarlo.

Así, entre los más sensatos la vacuna difícilmente va a ser carta blanca para una pachanga extra sanitaria. Lo más probable es que veamos algo llamable una confi anza experimental: personas ya vacunadas que se seguirán cuidando, por si las moscas, y a la espera de que los demás se curen. Finalmente será la única prueba de que el virus ha partido.

En una primera etapa vamos a necesitar historias que funcionen como lecciones sobre cómo recibir la vacuna y empezar a vivir con ella, en diversas circunstancias. Pronto aparecerán. Aunque saber si realmente funciona, o en qué casos su efi cacia va a variar, será una cuestión de tiempo. En otras palabras, la espera no termina con la vacuna.

Dicho todo esto, es obvio que pasear por el mundo vacunado será infinitamente mejor que pasear sin vacuna, como hacemos ahora.