Más del columnista

Mujeres indígenas, aguerridas (I)

"Los españoles trajeron la cultura patriarcal cuya cosmovisión difería de la visión andina sobre la relación hombre/mujer que se centraba en la noción de complementariedad".

Por: Pilar Ortiz de Zevallos

La participación de las mujeres indígenas en las sublevaciones contra las autoridades coloniales es un tema casi desconocido para la mayoría de peruanos. Objetos de una doble marginación, como mujer y como indígena, estas mujeres han sido casi inexistentes para la historiografía tradicional. Sin embargo, en los últimos años han aparecido estudios que han empezado a dar cuenta de su importante actuación en el campo insurgente. Se las encuentra en roles activos como espías, enlaces entre patriotas, liderando u organizando grupos armados, e inclusive en los campos de batalla, ya sea formando parte de ejércitos o en roles protagónicos en ellos.

En la etapa anterior a la llegada de San Martín, mujeres como Bartolina Sisa, Gregoria Apaza, Isidora Katari, entre otras, lideraron y formaron parte de las rebeliones del Alto Perú ante el abuso de la administración española.

Una de las características de la rebelión de Túpac Amaru II fue la significativa participación de grupos familiares indígenas. Mujeres, como Cecilia Túpac Amaru Y Manuela Tito Condori, junto a sus hijos y esposos tuvieron una destacada participación en la revuelta. Es más conocido el rol clave de Micaela Bastidas, mujer decidida y de carácter, quien desde una posición directiva planeaba junto a Túpac Amaru, su esposo, las estrategias logísticas, políticas y bélicas que se ejecutaban. La otra mujer con alto rango dentro del grupo rebelde, cuya participación no ha sido tan conocida, fue Tomasa Tito Condemayta, curaca de Acos, quien se constituyó en un importante apoyo económico y militar de la sublevación. La curaca cusqueña lideró un batallón dentro del ejército rebelde que logró la victoria de Sangarará. Capturadas y condenadas a muerte por garrote, soportaron heroicamente crueles torturas defendiendo sus ideales anticoloniales. Fueron ejecutadas y desmembradas en la Plaza Principal del Cusco junto a Túpac Amaru el 18 de Mayo de 1781.

La historiadora María Rostworowski encuentra en los mitos andinos prehispánicos diferentes arquetipos femeninos. Mama Ocllo, personificaría a la mujer dedicada a las tareas domésticas y a las de subsistencia como la agricultura y el tejido. La mujer guerrera estaba representada en Mama Huaco, asociada a la lucha y a la fuerza destructiva.

Los españoles trajeron la cultura patriarcal cuya cosmovisión difería de la visión andina sobre la relación hombre/ mujer que se centraba en la noción de complementariedad. Quizás esto explique porque muchas de las actuaciones de las mujeres cuando no calzaban con los patrones occidentales, o no fueron registradas en la documentación colonial, o no se comprendió e significado de su protagonismo. Es el caso de las mujeres que tomaban las armas como Ventura Ccalamanqui, la historia oral nos cuenta– porque no se encuentran documentos que narren su hazaña- que reunió a cientos de mujeres campesinas de Huamanga para enfrentar a las tropas realistas, liderando un alzamiento popular en apoyo a la revolución de Pumacahua en 1814. O que la actuación heroica que tuvo Tomasa Tito Condemayta en la revuelta de 1780 no haya tenido el realce que merece.