Rafael Roncagliolo

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¿El BID en la ruta de la OEA?

"El BID, que nació arrancado por los latinoamericanos a un Washington harto reticente, viene perdiendo el cuasi monopolio regional".

Tras el asesinato de George Floyd y las incitaciones racistas del presidente Trump, ha surgido una nueva “compulsión imperial” (un término preciso de Carmen McEvoy): proponer como candidato, para la presidencia del BID, al ciudadano estadounidense Mauricio Claver Carone.

Es obvio el significado: Claver Carone representa al lobby cubano en Estados Unidos y fue feroz opositor a la política de Obama frente a Cuba.

Los expresidentes Fernando Henrique Cardozo, de Brasil; Juan Manuel Santos, de Colombia; Ricardo Lagos, de Chile; Ernesto Zedillo, de México, y Julio María Sanguinetti, del Uruguay; han recordado el compromiso de presidente Dwight Eisenhower ante la Asamblea General de la ONU, en agosto de 1958, cuando el BID fue creado. Dicho compromiso radicaba en tener la sede en Washington, y un presidente latinoamericano. Como lo han sido desde entonces el chileno Herrera, el mexicano Ortiz Mena, el uruguayo Iglesias y el colombiano Moreno: justo los países de los cuatro que, con el brasileño Cardoso, firman la carta en mención.

Los expresidentes expresan su “consternación por esta nueva agresión del gobierno de los Estados Unidos al sistema multilateral”. Nueva agresión, constatan.

Claver Carone, claro está, puede ser elegido. Como el peso de cada voto en la Asamblea del BID depende del volumen de sus aportes financieros, el voto de EEUU pesa 30%. Claver Carone cuenta ya, además, con el apoyo de Brasil (¿cuándo no, Bolsonaro?), Ecuador (¿hasta dónde llegará Lenin Moreno?), El Salvador, Jamaica y (por supuesto) Bolivia.

Es en estas circunstancias que se ha presentado, el pasado martes, el libro de John Bolton titulado “El cuarto donde ocurrió”. Un libro con datos y apreciaciones muy relevantes.

Entre ellas, Bolton alude a “la Organización de Estados Americanos, desde hace mucho una de las más moribundas organizaciones internacionales (y eso es por decir algo) (que) despertó para ayudar a Guaidó”. Quizás la candidatura peruana a la OEA resultó inaceptable, precisamente porque era la última posibilidad de levantar a la moribunda.

Pues, al BID le puede ocurrir algo parecido, si Claver Carone es elegido. Sobre todo, porque ya está emergiendo una nueva estructura financiera internacional. Emerge en Asia. Emerge en Europa. El presidente Trump aspira a refugiarse en lo que asume que le queda, que es América Latina.

Pero tampoco puede estar tan seguro. El BID, que nació arrancado por los latinoamericanos a un Washington harto reticente, viene perdiendo el cuasi monopolio regional, con el notorio y muy meritorio fortalecimiento del Banco de Desarrollo de América Latina-CAF.

La votación en la Asamblea del BID será un buen termómetro de la temperatura regional. En este cuadro, no puede olvidarse la lección que dejó nuestro canciller, Raúl Porras Barrenechea, en la Asamblea de la OEA de 1960, cuando votó contra el aislamiento y bloqueo de Cuba.

P.S. Excelente el acuerdo entre el Estado y las clínicas privadas logrado con la participación del arzobispo de Lima y del secretario del Acuerdo Nacional. El diálogo es siempre el mejor de los caminos.