Jorge Bruce

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El factor humano
Jorge Bruce es un reconocido psicoanalista de la Pontificia Universidad Católica del Perú . Ha publicado varias columnas de opinión en diversos medios de comunicación. Es autor del libro "Nos habíamos choleado tanto. Psicoanálisis y racismo".

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Éramos nosotros

“Esas portadas son significativas porque nos recuerdan el valor incalculable –aunque algunos economistas lo moneticen– de cada vida humana”.

“Una pérdida incalculable”. Con estas palabras se refiere la comentada portada del New York Times a la lista de personas fallecidas por el Covid-19. Ya antes lo había hecho el diario brasileño O’Globo. Pero la del NYT ha tenido mucho más impacto, por razones vinculadas al alcance global del diario norteamericano. La esencia del mensaje es lo relevante: “No eran solo listas, titula el diario de Nueva York. Éramos nosotros”. Para graficarlo añade una somera descripción de la vida de cada uno de los fallecidos.

Por ejemplo, acerca de nuestro compatriota Orlando Moncada, de 56 años, capataz de construcción: “El Sr. Moncada, quien murió por el coronavirus, dejó el Perú hace 40 años en pos del sueño americano. Lo cogió con ambas manos”. Y así con todos y cada uno de ellos, es decir de nosotros.

Estas viñetas de vida cobran una importancia mayúscula en tiempos gobernados por las cifras, las curvas, los gráficos y las estadísticas (hoy lamento no haber prestado importancia a esos cursos en la universidad). Pero mi formación psicoanalítica me enseñó a valorar la singularidad de las historias personales. Y su lugar en la conformación del tejido social. En su libro Nosotros y los otros, Tzvetan Todorov lo dice así: “No me siento a gusto ni con lo general ni con lo particular: solo me satisface su punto de unión”.

Las portadas del diario brasileño y el estadounidense no dicen otra cosa. Los otros éramos nosotros. El mundo externo y el interno carecen de fronteras. Recurrimos a ellas para sentirnos protegidos, para defendernos de los peligros que nos acechan tanto afuera como en nuestro propio fuero. Las atroces circunstancias de la pandemia, en donde los deudos se ven privados de enterrar a sus muertos y despedirlos en compañía, agravan el dolor y complican, al privarnos de rituales facilitadores del tránsito, el proceso de duelo. Esas portadas son significativas porque nos recuerdan el valor incalculable –aunque algunos economistas lo moneticen– de cada vida humana.

Por eso termino aunándome a la solidaridad con las personas despedidas por este diario. No las conocía personalmente pero trabajábamos en el mismo barco.