Corea del Norte es acusada de usar trabajo forzado de menores

Grupos de Derechos Humanos critican accionar sistemático de régimen de Kim Jong-un donde “esclavos” serían hijos de prisioneros de la Guerra de Corea.

Políticas de régimen de Kim Jon-un atentan contra los derechos humanos y son criticadas por ONU. Foto: difusión
Políticas de régimen de Kim Jon-un atentan contra los derechos humanos y son criticadas por ONU. Foto: difusión
Mundo LR

El Gobierno de Corea ha informado, a través de la agencia de noticias oficial norcoreana (KCNA), que 700 huérfanos menores de edad se han ofrecido voluntarios y están trabajando en las minas, fábricas y granjas colectivas.

Así, la cadena de la dictadura señaló que “decenas de niños huérfanos ya han llegado al Complejo Minero de Chonnae para cumplir con su juramento y devolver aunque sea una millonésima parte del amor que les ha demostrado el Partido”.

Diversos grupos de Derechos Humanos han acusado a Corea del Norte de utilizar trabajo forzado de menores y advierten que muchos de estos esclavos serían hijos de prisioneros surcoreanos de la Guerra de Corea.

Pyongyang nunca liberó a decenas de miles de prisioneros surcoreanos tras la Guerra de Corea (1950-1953). Estas personas fueron enviadas a minas de carbón y obligadas a trabajar en condiciones similares a la esclavitud, y sus hijos y nietos heredaron este brutal destino, detalló el informe de la Alianza Ciudadana por los Derechos Humanos en Corea del Norte (NKHR).

En la base de este brutal mecanismo de segregación se encuentra el sistema conocido como “songbun”, que clasifica a los habitantes de Corea del Norte según sus orígenes sociales y políticos.

Aquellos cuyos antepasados colaboraron con el enemigo japonés o fueron capitalistas figuran en el último lugar. “Este sistema songbun se transmitió a sus hijos y nietos, que siguen trabajando en minas de carbón, plomo, zinc, magnesita y otros”, indica el informe de la ONG, que tiene su sede en Seúl.

El Departamento de Estado norteamericano ha denunciado prácticas como la existencia de “brigadas juveniles militarizadas” de menores que “ayudan en proyectos especiales como la retirada de nieve en carreteras o el cumplimiento de los objetivos de producción”.

A pesar de la negación de las acusaciones por parte de Corea del Norte adjudicando al presidente estadounidense, Joe Biden, una “política hostil” hacia Pyongyang, una investigación de Naciones Unidas concluyó que en el país asiático siguen cometiéndose crímenes contra la humanidad.

La Comisión de Investigación de la ONU ya detectó, siete años atrás, en 2014 que se estaban realizando crímenes contra la humanidad en Corea el Norte y, siete años después, ha llegado a la misma conclusión.

En un contexto marcado por la impunidad del régimen de Kim-Jong, la comisión ha considerado que hay indicios suficientes que acreditan situaciones de exterminio, asesinato, esclavitud, encarcelamiento, abusos sexuales, persecución por razones políticas y desaparición forzosa.

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, lamentó que siete años después del “histórico” primer informe, “no solo prevalece la impunidad, sino que se siguen cometiendo violaciones de Derechos Humanos que podrían equivaler a crímenes contra la humanidad”.