Oposición buscará desmantelar el aparato chavista

El CNE informó que MUD pasó de 99 a 110 escaños (incluyendo los 3 de los representantes indígenas que son sus aliados). Le faltan dos curules para tener el control absoluto de la Asamblea Legislativa, que reúne a 167 diputados. 

El CNE informó que MUD pasó de 99 a 110 escaños (incluyendo los 3 de los representantes indígenas que son sus aliados). Le faltan dos curules para tener el control absoluto de la Asamblea Legislativa, que reúne a 167 diputados. 

Veintitrés de enero es la fecha que recuerda el golpe militar contra el gobernante de turno Marcos Pérez Jiménez, un político que fuera expulsado de Venezuela en 1958, pero es también el nombre de un gran barrio enclavado en una colina verdosa que mira directamente a Palacio de Miraflores, sede del gobierno.
 
 
Algunas paredes de los 50 edificios trajinados y humedecidos muestran los impactos de bala consecuencia de los pasados enfrentamientos entre pandillas y los colectivos chavistas que pugnaban por el control de la zona. 
 
Aquí, en el sector más peligroso de la zona oeste de la capital, se concentran casi 300 mil habitantes.
 
La “revolución bolivariana” de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro no pudo pacificar totalmente esta zona, aunque a la hora de ir a las urnas sus pobladores lo hacían a favor del oficialismo. Hubo una suerte de coexistencia tolerada e interesada entre gobierno, familias y grupos marginales en este lugar que fue considerado un bastión chavista. Hasta el domingo.
 
Los resultados de estos comicios parlamentarios indican que en este semillero chavista ganó la oposición. Al igual que en el municipio de Catia, otra zona muy popular de predominio históricamente oficialista donde, durante el día de la votación, los “puntos rojos” o carpas de movilización chavista animaban a votar por la coalición gobiernista. 
 
Ni siquiera la presencia del presidente Nicolás Maduro ese día pudo evitar que los venezolanos opten por elegir a un diputado de la Mesa de Unidad Democrática (MUD). Es la primera vez en 16 años que la oposición controla un poder público y lo hace con la capacidad necesaria para  comenzar a generar cambios en este país.

Oposición 112/ CNE 110

Temprano, la Mesa de Unidad Democrática informó que había alcanzado 112 escaños, lo que le daba el control total de la Asamblea Legislativa que cuenta con 167 diputados.
 
John Magdaleno, politólogo venezolano, dijo que si ello se confirma, la oposición podría lograr “la desmantelación del edificio chavista”, la “renovación de titulares de poderes públicos” sometidos hoy al Ejecutivo. 
 
“Puede ser un parlamento a partir del cual se cambien las reglas de juego en el tema económico. No solo para atraer inversiones sino modificar el presupuesto y empujar el debate para cambiar el rumbo de la política económica”, afirma Magdaleno. 
 
Al cierre de este despacho, sin embargo, el Consejo Nacional Electoral emitió un nuevo comunicado en el cual asigna 107 diputados a la oposición y 55 al oficialismo. A los 107  se añaden los tres de los representantes indígenas que son aliados de la MUD, con lo cual la oposición alcanza 110 diputados y queda a solo dos de tener la mayoría absoluta del Parlamento. 
 
Este porcentaje de los 110 –si no llega a los 112– le otorga a la MUD una mayoría calificada que le permitirá vetar a ministros, censurar al vicepresidente, dictar una ley de amnistía para los presos políticos, cambiar las reglas del actual modelo económico, designar a la junta directiva de la Asamblea, designar a los magistrados del Tribunal Supremo o al Fiscal General.
 
El líder opositor Henrique Capriles resumió este nuevo escenario en una conferencia en su local de campaña en el sector de Bello Monte, rodeado de sus diputados electos: “Se acabó la ley candado, ya no regalaremos petróleo para financiar la diplomacia internacional”.
 

Conservar la Unidad

“Is the economy, repite conmigo: Is the economy”, afirmaba Henrique Capriles a un corresponsal estadounidense cuando le preguntaba si la amnistía para los presos como el activista Leopoldo López debería ser lo primero en la agenda del próximo 5 de enero cuando los diputados MUD asuman el control de la Asamblea Legislativa.
 
A los militantes de la MUD  les inquieta que en la oposición, la cual se ha mantenido unida en esta contienda electoral, puedan resurgir rivalidades como las que afirman tener con Leopoldo López. “Yo sería el primer interesado en abrir las cárceles”, agregó ayer rechazando supuestas rivalidades con dirigentes de la MUD o deslealtades, sobre todo luego de que Capriles no apareciera celebrando en la madrugada del lunes junto con el comando de la MUD, como María Corina Machado y Lilian Tintori.
 
“Algunos de la Mesa (de la MUD) decían ayer (lunes) que estamos negociando con el chavismo. Incluso decían que Capriles no estaba en el comando de campaña recibiendo los resultados porque estaba en Palacio de Miraflores negociando…”, se quejó el líder de las acusaciones que nacen dentro de la MUD. “Todos tenemos un objetivo y es Venezuela, aunque tengamos formas distintas de ver cómo se construye el país”, añadió.
 
El líder de Primero Justicia sí recordó que la MUD debe seguir, y debe tener normas que deben respetarse”, aunque criticó a sectores de la oposición por la forma como hacen política. “La oposición no es una campaña de marketing, de la fotito”, dijo Capriles en alusión a los dirigentes que acompañaron a observadores y figuras mediáticas en los últimos días previos a los comicios electorales del 6 de diciembre.
 
Particularmente a las declaraciones vertidas por los acompañantes internacionales invitados por la ex diputada María Corina Machado y la esposa de Leopoldo López, Lilian Tintoti. Uno de los invitados, Jorge Quiroga, ex presidente de Bolivia, fue suspendido por el ente electoral venezolano luego de que este criticara la posición del presidente Maduro y llamara a un “cambio” en pleno proceso electoral.
 
“Agradezco la presencia de los ex presidentes latinoamericanos, pero a algunos se les fue la lengua”, comentó Capriles a título personal y no en nombre de la MUD.

Otros problemas

Otra señal no bien recibida al interior de la oposición fue el apoyo que prestó la misma María Corina Machado a dos candidatos independientes del estado de Táchira en lugar del representante de la MUD, lo cual restó, al final, una curul a la coalición. "Son ellos quienes representan la verdadera lucha democrática y la oposición en el estado Táchira", dijo Machado justificando su respaldo.
 
Alexis Alzurú, docente de la Universidad Central de Venezuela, recordó que el nacimiento de la MUD fue “reactivo” y consideró como “inaceptable” que “después de 17 años la unidad dependa de la confrontación con el madurismo y de repolarizar al pueblo”.
 
Todo indica que, en estos últimos comicios, el venezolano votó por un cambio y que la oposición deberá trabajar mucho para hacer comprender  a aquellos que votaron diferente después de 16 años que no solo sea contra el “madurismo” sino contra el chavismo.
 
“¡La oposición tiene que venir a trabajar, pero si viene a hacer bochinche (la asamblea), la gente se la va a arrechar, cómo no!”, exclamó un empleado caraqueño que admite haber votado contra Maduro, pero no necesariamente contra el chavismo.
 
Lo deja más claro el más calmado de los dirigentes chavistas, el diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) Freddy Bernal: “Ganó el descontento pero no ganó la oposición”.
 
Maduro acepta los resultados
 
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, reconoció los resultados parlamentarios emitidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE) la madrugada de ayer, que otorgan a la oposición en total 110 escaños (incluyendo los tres de los delegados indígenas) en la Asamblea Nacional (AN).
 
Con el 74,25% de participación ciudadana y una transmisión de 96,03%, el CNE emitió los resultados que no gustaron al mandatario, quien no desistió de su lucha 'revolucionaria'. 
 
"Nuestra victoria es la paz, es la democracia, es encaminar los conflictos del país y resolverlos entre venezolanos, en el ejercicio de nuestra soberanía", sostuvo Maduro en televisión nacional.
 
"Ha triunfado la guerra económica por el terror que le metieron a nuestro pueblo, que viró la corriente histórica... por ahora", advirtió.
 
"Nuestro reconocimiento de los resultados estuvo garantizado. Supimos que estábamos nadando contra la corriente", admitió Maduro.

Enfoque

Ramiro Escobar
Internacionalista
 
Finalmente, 17 años después, ha caído –por lo menos parcialmente– el telón de la política venezolana y se ha producido un giro que ya parece irreversible. El chavismo ha comenzado a desmoronarse, con más pena que gloria, después del domingo 6/12/15.
 
Incluso si el régimen venezolano pensaba hacer alguna jugada postelectoral, en base a alguna maniobra legalista del Parlamento saliente, no tiene margen de juego. La victoria de la oposición ha sido tan aplastante que cualquier ‘Plan B’ sólo haría más trágica la caída.
 
De las propias entrañas del chavismo están pidiendo la renuncia de Nicolás Maduro y de Diosdado Cabello, el presidente en funciones de la Asamblea Nacional. El oficialismo ya casi no tiene para dónde mirar, pues hasta una parte de la izquierda ya no se lo compra.
 
¿Qué queda, entonces? La palabra ‘transición’ siempre fue profana para un gobierno que, durante años, no hizo política en base a la negociación sino a la imposición. Este desenlace electoral es consecuencia, justamente, de creer en la eternidad de la ruta autoritaria.
 
La Historia, constantemente, demuestra que eso siempre es una ilusión quebradiza. A la oposición, por último, le toca poner ese toque de moderación que será indispensable en el trance. Un sector de ella tiene credenciales de obtusa, de golpista, de ser estrecha de miras.
 
No es hora de olvidar lo ocurrido –cuando se levante la alfombra, la corrupción puede saltar como un resorte–, pero sí de hacer del diálogo la ruta central para que el edificio venezolano no se caiga. 

 

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