Tecnología, inteligencia y armas sofisticadas acabaron con “Cano”

Una milimétrica operación conjunta del Ejército y la Fuerza Aérea permitió acabar con la vida del líder máximo de la guerrilla colombiana.Operativo odiseo. Participaron más de mil soldados e infiltrados en las farc

Una milimétrica operación conjunta del Ejército y la Fuerza Aérea permitió acabar con la vida del líder máximo de la guerrilla colombiana.Operativo odiseo. Participaron más de mil soldados e infiltrados en las farc

Ovidio Castro. Bogotá. EFE

El comienzo del fin de “Alfonso Cano”, quien usualmente llevaba una espesa barba, anteojos y casi siempre aparecía con una pistola al cinto, comenzó hace tres años, cuando fue designado como jefe máximo de las FARC tras la muerte de Pedro Marín, más conocido como “Manuel Marulanda” o “Tirofijo”.


Fue entonces cuando la inteligencia del Estado comenzó a diseñar acciones para encontrarlo bajo un denominador común, el ahora presidente Juan Manuel Santos, quien desde diferentes posiciones en el gobierno ha estado al frente de esas estrategias.

Ya en agosto del 2008, como ministro de Defensa en el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010), Santos dijo que el Ejército “adelantaba acciones concretas” contra Guillermo León Sáenz, verdadero nombre de “Alfonso Cano”, y otros integrantes del mando central de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colom-bia (FARC).

Así se fue cerrando el círculo en el que se movía “Cano” –de quien se llegó a decir que estaba en Venezuela–, con operativos en los que perdieron la vida numerosos integrantes tanto de las fuerzas militares como de las filas rebeldes.

Punto de quiebre

El punto de quiebre se dio cuando el jefe guerrillero salió del Cañón de las Hermosas, una zona agreste de los andes colombianos, en el suroeste, y que comprende territorios de los departamentos del Tolima, Huila y Cauca.

Allí, a más de 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar, en medio de la bruma, pequeñas lagunas y temperaturas que descendían por debajo de los cero grados centígrados, “Cano” se movía sin problemas, pues recibía suministros básicos para él y su escolta de  unos quince hombres.

Según fuentes de inteligencia, aunque “Cano” soportaba el acoso de las tropas, su situación comenzó a empeorar cuando le cortaron los suministros y lo obligaron a moverse de su santuario.

En tanto, la inteligencia del Estado sabía que estaba en la zona, pero no disponía de coordenadas efectivas. Esta situación cambió radicalmente hace unos tres meses, cuando fuentes de inteligencia, combinadas con elementos tecnológicos, ofrecieron informes certeros: “Alfonso Cano” había salido de su madriguera y se movía hacia algún lugar de la cordillera Occidental, en el Cauca, con unos quince hombres.

Una conversación entre los alias “Zorro”, “Patricia” y “Pacho Chino”, en la que hablaban de una próxima reunión con “Cano” en el Cauca, entregó más pistas. La operación definitiva se perfiló dos semanas después al confirmarse que el líder guerrillero estaba en un pequeño campamento del Frente VI de las FARC.


Operación Odiseo

Este viernes se puso en marcha el plan, con la participación de quince aeronaves, incluidos helicópteros “arpía” y un avión de inteligencia, así como otros sistemas de alta tecnología, entre ellos artefactos para el lanzamiento de “bombas inteligentes”.

Esta operación fue bautizada como Odiseo, en honor al héroe mitológico griego, en la que, según el comandante de las Fuerzas Militares, general Alejandro Navas, “participaron unos mil hombres en el terreno, hubo desembarco de tropas” y se inició hacia las 08.30 hora local del viernes.

Tras el bombardeo al campamento, enclavado en la parte alta de una montaña cercana a la represa de la Salvajina, en el Cauca, “Cano” escapó con vida junto a catorce de sus hombres. En la huida perdió sus gafas, su billetera, su pistola, un computador y otras pertenencias que permitieron confirmar a los soldados que el guerrillero estaba en el área.

En ese momento, las tropas estrecharon el círculo, supieron que “Cano” huía con poca escolta, simularon llegar a la zona, realizaron una aparente búsqueda rápida y se retiraron. “Cano”, oculto entre la vegetación, creyó que la tropa se había retirado, como lo había hecho otras veces; pero, los soldados regresaron y se inició un combate. Al caer la tarde, “Cano” estaba muerto.

“Fue una operación muy bien planeada, bien diseñada e impecablemente ejecutada”, dijo el presidente Santos, al confirmar que “gente dentro de las FARC” ayudó. Finalmente, el cadáver del jefe guerrillero fue encontrado: lucía un pantalón deportivo negro, botas y no tenía barba, la que se había cortado tres días antes para evitar ser reconocido.

Para la historia queda que “Cano” murió en el Chirriadero, cerca de La Salvajina, entre los municipios de Suárez y Morales, a una altura de 2.100 metros sobre el nivel del mar, en la cordillera occidental de Colombia.
 

Graves bajas de las FARC desde el 2008

Desde el 2008, las FARC han perdido a su fundador y líder histórico, “Manuel Marulanda Vélez” o “Tirofijo”, por una afección cardiaca; a su portavoz internacional, alias “Raúl Reyes”, en un bombardeo a un campamento en Ecuador; al que fuera su jefe militar, alias “Mono Jojoy”, en otro operativo militar; y a “Iván Ríos”, asesinado por otro guerrillero. Todos ellos eran miembros del Secretariado del Estado Mayor de las FARC e integraban las filas de la guerrilla más antigua de América y la mayor de Colombia desde hace 30 años.

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