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El trágico final de Karla Tucker: la asesina que tenía orgasmos mientras mataba a sus víctimas

Karla tenía 23 años cuando supo que sentía goce sexual al matar. Bajo el efecto de las drogas, ella irrumpió en una casa y mató a una pareja. Años más tarde, pidió perdón por sus crímenes, pero fue ejecutada tras ser condenada a muerte.

Durante sus años en la cárcel Karla se convirtió en una celebridad. Fue entrevistada por todos los programas con rating: 60 Minutos, Court TV y The 700 Club, entre otros. Foto: The Mirror
Durante sus años en la cárcel Karla se convirtió en una celebridad. Fue entrevistada por todos los programas con rating: 60 Minutos, Court TV y The 700 Club, entre otros. Foto: The Mirror
Yessenia Valerio

Karla Faye Tucker, de tan solo 23 años, cometió su primer asesinato el 13 de junio de 1983. El caso se hizo conocido por la frialdad con la que la texana relató la muerte de su examigo Jerry Lynn Dean y su novia, Deborah Thornton. Incluso, le confesó a la Policía que llegó a tener un orgasmo mientras mataba a sus víctimas.

Ese fatídico día, Karla estaba drogada cuando decidió irrumpir junto a su novio Daniel Garret, de 35 años, a la casa de Jerry Lynn. Iban a robar su motocicleta para después venderla, y así obtener dinero para comprar más droga y alcohol. Pero su plan terminó en tragedia.

Jerry Lyn se dio cuenta de los intrusos y los enfrentó. Karla se tiró encima de él, pero fue reducida, una acción que motivó a Daniel Garret a lanzar un objeto contra la cabeza de Jerry. Tras varios golpes, la pareja de la joven salió de la habitación.

Fue en ese momento que Karla Tucker tomó un pico de construcción que halló en el lugar y comenzó a golpear a Jerry hasta matarlo. Luego atacó a la novia de este, Deborah Thornton, de 32 años, que se escondía debajo de las sábanas. A ella la apuñaló en el corazón y murió.

Al día siguiente, uno de los compañeros de trabajo de Jerry descubrió los cuerpos de las víctimas y la investigación policial condujo al arresto de Tucker y Garret cinco semanas después de los asesinatos.

Víctimas de Karla Tucker: Jerru Lynn Dean y Deborah Thornton. Foto: The Sun

En septiembre de 1983, Karla Tucker se declaró inocente, pero fue acusada de ambos asesinatos y la condenaron a pena de muerte tras confesar que había tenido placer sexual cuando cometía los crímenes. Mientras que a Garrett lo acusaron por un solo asesinato, pero también lo condenaron a muerte.

Una infancia complicada

Karla Faye Tucker tuvo una infancia muy perturbadora. Tras el divorcio de sus padres, la niña de 8 años empezó a fumar tabaco con sus hermanas. Además, descubrió que había sido fruto de un adulterio.

A la edad de 12 años, Karla ya tenía relaciones sexuales y de vez en cuando se drogaba. A los 14, abandonó el colegio, y fue explotada sexualmente. Cuando tenía 21 años, conoció al que sería su novio, Daniel Garret, un motero de 35.

Dos años más tarde, llevaron juntos el crimen que definió sus vidas: el robo y asesinato a Jerry Lynn Dean y Deborah Thornton.

Su novio y cómplice, Daniel Garret, también fue condenado a muerte. Foto: The Sun

De asesina a cristiana arrepentida

Durante los 14 años que permaneció encarcelada, Karla Faye Tucker pudo rehabilitarse y se convirtió en una referente para las personas que luchan contra las adicciones.

Se volvió cristiana, pero de todas maneras fue ejecutada el 3 de febrero de 1998. Sus últimas palabras antes de morir fueron de arrepentimiento hacia las familias de sus víctimas.

“Me gustaría decirles a todos, a la familia de Thornton y a la familia de Jerry Dean, que lo siento muchísimo. Espero que Dios les traiga paz con mi muerte. Voy a encontrarme con Jesús ahora. Los quiero a todos. Los veré a todos cuando lleguen allí. Los esperaré”, declaró.

Al recibir la dosis letal por inyección, Karla Faye Tucker alabó a Jesús, miró hacia el techo y tarareó una canción. Murió con una sonrisa en la cara, con la esperanza de que su crimen, el asesinato de dos personas, le fuera perdonado en la otra vida.

En prisión, la Sra. Tucker se convirtió en cristiana y se arrepintió por los crímenes que cometió. Foto: The Sun

Buscó clemencia

Durante sus años en la cárcel, Karla se convirtió en una celebridad. Fue entrevistada por todos los programas con rating: “60 minutos”, “Court TV” y “The 700 club”, entre otros. Al famoso periodista Larry King, Karla le habló en un reportaje sobre el miedo a morir: “No le temo a la muerte. Sé hacia dónde voy. Jesús me aguarda. Aunque yo ya no sea una amenaza para la sociedad”.

La historia de Karla tenía alta sintonía. El hecho de que la condenada fuera mujer, su promocionado arrepentimiento y su conversión religiosa eran ingredientes atractivos. A eso se sumó que el mundo abogaba por conmutar su pena a muerte por una perpetua.

El papa Juan Pablo II, el primer ministro italiano de la época, Romano Prodi, el Parlamento Europeo y Naciones Unidas intercedieron por ella. Los guardias de la prisión dijeron que era una rea modelo que parecía reformada y que, incluso, el hermano de la víctima, Deborah Thornton, al conocerla, se puso de su lado.

Cámara de la muerte en la Unidad Walls en Texas donde a los presos condenados a muerte se les inyectan drogas letales. Foto: The Sun

Su abogado y su familia le pidieron al expresidente de Estados Unidos y entonces gobernador de Texas, George Bush hijo, que la ejecución fuera suspendida. Pero ni él ni el Tribunal Supremo accedieron. Bush sostuvo que no podía hacer excepciones y que todos los delincuentes debían ser tratados de igual forma ante la ley.

Nada ni nadie logró cambiar su trágico destino.