MELGAR VS INTER - cuadro arequipeño busca su clasificación
Mundo

Hombre que se casó con muñeca sexual asegura que ahora se enamoró de un cenicero

Un hombre kazajo estuvo separado de ‘su esposa’ este año. Debido a ello, descubrió que tenía sentimientos por su cenicero.

Yuri Tolochko relató que le fue infiel a su exesposa con otras dos muñecas y ahora mantiene una relación con su cenicero. Foto: composición LR / yuri_tolochko / Instagram
Yuri Tolochko relató que le fue infiel a su exesposa con otras dos muñecas y ahora mantiene una relación con su cenicero. Foto: composición LR / yuri_tolochko / Instagram
Mundo LR

En noviembre del 2020, Yuri Tolochko, de Kazajistán, causó revuelo en su país y en otros lugares del mundo al revelar que se había casado con su muñeca sexual. Sin embargo, el amor se quebró, ya que ahora afirma haber encontrado atracción en otro objeto.

Tolochko contó que, luego de haberse ‘separado de su esposa’, fue durante una sesión de fotos cuando sintió, por primera vez, atracción hacia un nuevo elemento: un cenicero. Además, comentó que pretende colocarle un conducto que dé la imagen de los genitales femeninos.

Yuri Tolochko junto a su 'esposa' Margo. Foto: Instagram

El hombre mantuvo una conversación con un medio de prensa británica en la cual dio detalles sobre lo que le gusta del nuevo objeto, entre ellos la forma y textura del cenicero.

Me gustó su olor, el toque del metal en mi piel. Es fantástico. Me gusta el toque del metal afilado en mi piel, me emociona, así que creo que puedes entender lo que me atrae de este cenicero”, aseguró.

El joven kazajo admitió que lleva dos meses de relación con su cenicero: “Me encanta que este no es un cenicero nuevo, ha tenido contacto con una gran cantidad de personas”, mencionó.

El cenicero del que está enamorado en la actualidad. Foto: Instagram

Con respecto a su interés en los objetos, Tolochko comentó que en ocasiones tiene aventuras amorosas con personas, pero prefiere a los objetos porque considera que “siempre han estado vivos” para él.

“Esto ciertamente no es lo mismo que una persona, son sentimientos completamente diferentes. Esto es similar a cómo un violinista puede amar su violín que tiene 300 años”, afirmó.