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Papa Francisco pide a parejas no tener sexo antes del matrimonio: “La castidad enseña el amor verdadero”

El sumo pontífice subrayó que la castidad es aliada y no enemiga del amor. “Al evitar que la relación se fije en la instrumentalización física del otro, permite un diálogo más profundo”, expresó el papa.

En cuanto a las relaciones sexuales dentro del matrimonio, el papa Francisco sostuvo que estas serían relevantes para “alimentar el amor conyugal, preservándolo de cualquier manipulación”. Foto: AFP
En cuanto a las relaciones sexuales dentro del matrimonio, el papa Francisco sostuvo que estas serían relevantes para “alimentar el amor conyugal, preservándolo de cualquier manipulación”. Foto: AFP
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El papa Francisco hizo una invitación a las parejas para conservar la castidad hasta que lleguen al matrimonio y realizó un llamado a la Iglesia católica para que fomente la importancia de esta virtud, “aunque esta esté en rotundo contraste con la mentalidad común”.

En el nuevo documento publicado por El Vaticano, “Itinerario catecumenal para la vida matrimonial del Dicasterio para los laicos, la familia y la vida”, mismo en el que el sumo pontífice manifestó su preocupación por la cantidad de personas alrededor del mundo que se divorcian y tiempo después comienzan relaciones libres o que vuelven a casarse con otras personas.

El papa argentino, al argumentar lo común que es en la actualidad las relaciones prematrimoniales, señaló en el documento que sus fieles deberían recordar la “preciosa virtud de la castidad”, e indicó que, a pesar de las creencias sociales, esta virtud era una “aliada del amor” y no su opuesto o su “negación”.

“Es, de hecho, la forma privilegiada de aprender a respetar la individualidad y la dignidad del otro, sin subordinarlo a los propios deseos. La castidad enseña a los recién casados los tiempos y los caminos del amor verdadero, delicado y generoso, y los prepara para el auténtico don de sí mismos que se vivirá luego durante toda la vida en el matrimonio”, añadió Jorge Mario Bergoglio.

En su intervención, Francisco reitera en que a pesar de la connotación negativa que tiene la virginidad, esta sería importante para no tener una sexualidad desordenada, además de ser una muestra de libertad y no posesión del otro.

En cuanto a las relaciones sexuales dentro del matrimonio, sostuvo que estas serían relevantes para “alimentar el amor conyugal, preservándolo de cualquier manipulación”.

Y añadió que esta virtud sería vital para que las personas aprendan a tener amor propio. “La castidad, en definitiva, enseña, en cualquier estado de la vida, a ser fiel a la verdad del propio amor. Esto significará, para los novios, vivir la castidad en continencia y, una vez casados, vivir la intimidad conyugal con rectitud moral”, explicó el papa.

En el documento, expone su versión por la que muchas personas tenderían a sufrir en sus relaciones amorosas, al afirmar que cuando la dimensión “sexual-genital” se convierte en el único elemento de una relación sentimental, que mantiene unida a la pareja, esta no avanzaría favorablemente.

“La castidad vivida en continencia permite que la relación madure gradualmente y en profundidad. Cuando, de hecho, como sucede a menudo, la dimensión sexual-genital se convierte en el elemento principal, sino el único, que mantiene unida a una pareja, todos los demás aspectos, inevitablemente, pasan a un segundo plano o se oscurecen y la relación no progresa”, puntualizó Bergoglio.

El papa indicó para aquellos que están en una relación, ya sea de novios o matrimonial, que “la castidad vivida en continencia, por el contrario, facilita el conocimiento recíproco entre los novios, porque al evitar que la relación se fije en la instrumentalización física del otro, permite un diálogo más profundo”. Además, insiste en que este sería el camino para que las relaciones amorosas funcionen a un largo plazo.

Asimismo, destacó que la Iglesia quiere estar cerca de estas parejas y caminar también con ellas para que no se sientan abandonadas y puedan encontrar en las comunidades lugares accesibles y fraternos de acogida, de ayuda al discernimiento y de participación.