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El drama de Carrie: debe orinar 30 veces al día y no puede tener sexo

Una joven sufre síntomas severos debido a una infección mal diagnosticada. Tras un largo peregrinar por distintos especialistas médicos, aún no sabe si existe una cura total para su caso.

La escocesa Carrie Esson visitó a varios médicos, durante una década, sin encontrar el diagnóstico adecuado a su malestar. Foto: The Mirror
La escocesa Carrie Esson visitó a varios médicos, durante una década, sin encontrar el diagnóstico adecuado a su malestar. Foto: The Mirror
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Carrie Esson, residente de 25 años de North Lanarkshire, en Reino Unido, relató su padecimiento para encontrar un diagnóstico, relacionado con la vejiga, que le hiciera conocer cuál era realmente su enfermedad, que se agravó desde hace 10 años y afecta su salud física, mental y emocional.

“Ya no recuerdo un momento en que orinar no sea un problema”, aseguró la joven cuyo drama también le impide tener sexo con su novio, manifestó recientemente a The Mirror.

Una infección urinaria de años

El primer recuerdo de una infección del tracto urinario (ITU) de Esson fue cuando tenía 8 años, en 2005.

Explica que se volvió recurrente a los 15 años, cuando su médico le diagnosticó mal la candidiasis y tardó tres semanas en desaparecer. Luego siguió regresando al consultorio, por cosas como baños de burbujas, comida picante, cierta ropa interior y natación, que le provocaban repetidas afecciones.

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Así, fue empeorando durante los siguientes años, a pesar de las visitas constantes a los médicos y estudios como ultrasonidos, tomografías computarizadas, resonancias magnéticas y una cistoscopia.

“Ningún urólogo pudo encontrar algo malo en mi vejiga, a pesar del dolor constante. Consumí antibióticos de vez en cuando durante todo este tiempo. Hasta me decían que desafortunadamente era parte de su composición biológica”, narra.

Carrie no podía estar de pie durante mucho tiempo. A menudo estaba postrada en la cama por el dolor, que la impedía de hacer distintas actividades personales y la socialización.

Carrie explica que su novio, Shaun, es un gran apoyo para ella. Foto: The Mirror

Otro aspecto afectado en la vida de Carrie tiene que ver con la intimidad de pareja.

“Aún no puedo tener sexo con penetración con mi pareja debido al dolor. Con Shaun, de 26 años, nos conocimos en un concierto en 2019. En nuestra primera cita no mencioné nada sobre mi salud, pero cinco días después me hice la laparoscopia y me diagnosticaron endometriosis. Me trajo flores, fue una dulzura”, recuerda.

Sus síntomas empeoran

A inicios de 2020, cuando tenía 23 años, sus síntomas se volvieron crónicos.

“Son 24 horas al día, siete días a la semana e implacables, después de que me desperté con una ITU, y los síntomas nunca desaparecieron”.

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Los antibióticos le dejaron de funcionar, no podía dormir ni comer y tenía quemaduras en la parte interna de los muslos debido a bolsas de hielo.

“Debo orinar hasta 30 veces al día, junto con el dolor pélvico y lumbar crónico. Sangre en la sangre en la orina y retención. A pesar de estar en agonía, las pruebas daban negativo para la infección cada vez que iba al médico de cabecera”, detalla.

A pesar de esta situación, los galenos locales señalaban que no tenía ninguna infección y la enviaban a su casa con antiinflamatorios.

Especialistas llegan a un diagnóstico

En marzo de 2021, la desesperación la llevó a localizar especialistas en Londres. Los médicos de una clínica le explicaron que padecía de una infección crónica de la vejiga, que era “desagradable, grave y furiosa” y que había estado profundamente arraigada durante al menos una década.

Los doctores encontraron un extenso daño de tejido precanceroso en el área del trígono de la vejiga e inflamación crónica que se extendió a la parte posterior.

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Tras recolectar dinero, con ayuda de su familia, fue trasladada a Turquía para una cirugía de fulguración, a finales del año pasado.

Luego de cuatro meses de pasar por el quirófano, Carrie indica que la curación puede demorar hasta un año. E incluso aún no sabe si existe una cura total.

"Tengo un largo camino por recorrer", manifiesta Carrie Esson, tras ser operada en Turquía. Foto: Carrie Esson/instagram

“Todavía estoy desprendiendo pedazos de tejido cicatricial y cambiando toallas sanitarias regularmente, así que tengo un largo camino por recorrer”, refiere sobre el proceso.

La joven, además, abrió una cuenta de Instagram para generar conciencia sobre las infecciones urinarias y para guiar a otras personas con casos similares.