El Salvador: Nayib Bukele detiene a 12.000 salvadoreños y amenaza a periodistas

Bukele dictaminó estado de excepción para combatir a las pandillas. Detenidos podrían cumplir hasta 15 años de prisión. Carlos Dada, director del periódico El Faro, relató los momentos de terror que vive El Salvador.

Carlos Dada cerró su portal por un día ante la ley mordaza del presidente salvadoreño Nayib Bukele. Video: LR+
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En “La entrevista”, Paola Ugaz conversó con Carlos Dada, director del periódico El Faro, quien advirtió que el estado de excepción y la ley mordaza contra el periodismo podría extenderse. El periodista sostuvo que Nayib Bukele ha afirmado que ningún policía será sancionado por detenciones arbitrarias. La medida también podría aplicarse para menores de 12 años.

- ¿Cómo se vive este estado de excepción donde el periodismo tiene una mordaza?

No solo el periodismo. Hay que decir que el presidente Bukele, que estaba negociando con las pandillas, al verse cercado por un fin de semana sangriento, donde las pandillas dejaron 87 cadáveres en las calles de El Salvador, respondió con una represión brutal que ha llevado no solo a la aprobación de leyes mordaza, sino también del estado de excepción; hay 12.000 salvadoreños detenidos.

El presidente celebra como si el triunfo se reflejara en cada número de detenido, pero en realidad lo que estamos viendo es la acumulación de madres afuera de los penales buscando a sus hijos. La Policía dice que esto se debe a trabajos de inteligencia.

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La ley mordaza imposibilita hacer referencia al control territorial y a la situación de este control territorial de las pandillas en las comunidades donde ejercen sus actividades. Si algo ha demostrado los operativos policiales en estos años, es que no ha habido presencia del Estado.

- Es decir, ningún ciudadano tiene derecho a decir nada, no puede contrariar al Gobierno y puede ser detenido sin razón alguna.

Las pandillas están tipificadas en la ley salvadoreña como organizaciones terroristas y, por tanto, la sola pertenencia de las pandillas es un delito en el país. Ahora, con un régimen de excepción, una orden que controla el Ejército y la Policía de detener a todos los pandilleros, basta con la sospecha o acusación de que alguien es pandillero para llevárselo preso.

Hay gente que ha sido detenida pasando por una calle; este tipo de arbitrariedades está sucediendo por la orden de un presidente que, a través de Twitter —que es como suele ordenar las cosas—, les ha dicho a los policías que los va a defender de cualquier acusación en su contra. El mismo presidente ha amenazado a cualquier juez que dicte una sentencia en contra de sus designios, que es meter hasta por 15 años preso a estos detenidos. (El juez) será investigado por su Fiscalía porque el presidente controla no solo a los tres poderes del Estado, sino a la Fiscalía. No hay mucho margen para una legítima defensa.

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El presidente también ha pedido a la asamblea que él controla que apruebe otra ley que permita la detención y larguísimas penas de prisión incluso para niños a partir de los 12 años. Todo esto en medio de una oscuridad informativa, el presidente ha cerrado todo acceso a información pública.

- ¿En qué consiste la ley mordaza?

Es una ley tan ambigua que está a criterio de quienes ejerzan la autoridad; es decir, si un juez decide que hemos cometido un delito por decir quién controla una comunidad o cómo se vive en una comunidad tradicionalmente controlada por pandillas, eso nos puede costar 15 años de prisión.

- Es un régimen de terror, pero ¿en qué radica su popularidad entre los salvadoreños?

El Salvador es un país pobre, muy violento, de personas sometidas todos los días a injusticias, es una población que vive con las urgencias de una sobrevivencia y la oferta de una mano dura les es simpática a todos porque les abre las esperanzas de que sus riesgos pueden ser solucionados.

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Nayib Bukele ha ido muy habilidoso en convencer a la población de que la culpa de todos sus problemas es de quienes gobernaron antes por corruptos, y en eso tiene razón. Tanto la derecha como la izquierda salvadoreña ejercieron el poder de una manera corrupta y a pesar de que este Gobierno también ha estado envuelto en casos de corrupción, el presidente ha sido hábil en controlar la narrativa, por eso le urge silenciar a los pocos contrapesos que le quedan. (...) El acoso y el ataque contra la prensa independiente amenaza con dejar a un país sin información.

- ¿Cómo se están cuidando?

No te voy a negar que es difícil, son días complicados. A los periodistas nos incomoda convertirnos en la historia porque eso hace que nos distraigamos de la historia misma. No es natural hablar de nosotros mismos, nos distrae de nuestra verdadera misión.

- ¿Crees que este estado de excepción se pueda prolongar?

Todo parece indicar que se va a prolongar. Por más que digan que esto tiene vinculación con la violencia de las pandillas, las medidas contempladas ninguna combate a las pandillas, por tanto, solo son medidas para ejercer control sobre la población salvadoreña, lo cual es urgente para este Gobierno.