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Iván Duque a Castillo: Si brinda garantías a la inversión, sacará adelante su agenda

Entrevista. A poco de concluir su mandato, el presidente de Colombia, Ivan Duque, conversó con La República sobre su reciente reunión con su homólogo peruano, Pedro Castillo, y la relación entre ambos países.

El presidente colombiano, Iván Duque, durante una entrevista con La República. Foto: Presidencia de Colombia
El presidente colombiano, Iván Duque, durante una entrevista con La República. Foto: Presidencia de Colombia
José Alván

Iván Duque, presidente de Colombia, recibió esta semana a diferentes jefes de Estado y representantes de Latinoamérica en Bahía Málaga, en el Pacífico colombiano, lugar donde se desarrolló la XVI Cumbre Presidencial de la Alianza del Pacífico. En esta región caribeña, además, el mandatario habló con La República para tocar temas de índole local e internacional.

- Se acerca el día final de su mandato. ¿No teme que a su salida deba responder ante los tribunales o comisiones investigadoras del Congreso?

Es muy importante poner las cosas en perspectiva. Yo espero llegar al 7 de agosto con una satisfacción muy grande. Primero, la de haber sido el presidente que logró liderar el Gobierno de mayor inversión social en la historia de Colombia. Segundo, la de haber podido dejar a Colombia con un plan de vacunación masiva, gratuita y equitativa. Tercero, la de dejar la mayor inversión y entrega de kilómetros en un periodo presidencial y logrado concretar para nuestro país la matrícula gratis para el 97% de estudiantes de las universidades públicas de Colombia. A parte de eso, haber alcanzado las mayores ventas históricas de vivienda, consolidar la economía con una senda de crecimiento y dejar el país con la menor tasa de homicidios en un periodo presidencial de casi 40 años.

- Usted también fue el presidente al que le tocó enfrentar las protestas en Colombia, que dejaron 18 muertos. Esto fue consignado en un informe enviado a la Corte Penal Internacional. Por ello le pregunto si es que no teme responder a la justicia a la salida del gobierno.

Yo he sido una persona respetuosa de los derechos humanos que siempre ha obrado con la Constitución y la ley. Quien quiera conocer cuáles fueron todas las decisiones que se tomaron durante los momentos más álgidos... siempre se han hecho puestos de mando unificados y con la presencia de las autoridades locales, porque se respetó que los responsables del orden público local son las mismas, y se les ha dado todo el apoyo. De hecho, cuando hay cualquier conducta individual de un miembro de la fuerza pública que viole los derechos humanos, la Constitución y la ley, soy el primero que levanta la mano para acusar y llamar a que se apliquen todos los protocolos de investigación para determinar responsabilidades. Entonces, yo tengo mi conciencia tranquila, porque siempre he obrado en el servicio público de manera honorable y transparente. Pero, adicionalmente, tengo una condición, y es que he sido, toda la vida, un promotor y defensor de los derechos humanos, al punto que el día de hoy (lunes 25 de enero) acabamos de sancionar dos de las leyes que hacen importantes reformas dentro de la Policía de Colombia, incluyendo un nuevo estatuto disciplinario, 15 años después del último, pero, además, creando el cargo de comisionado de derechos humanos de la Policía Nacional para velar por los más altos estándares en esa fuerza. Como también, cuando miramos el resto de la fuerza militar en nuestro país, hemos trabajado de manera decidida para que el estándar operativo esté siempre ceñido a los más altos rigores de protección de los derechos humanos.

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- ¿Ahora se requiere entonces iniciar un nuevo camino entre la Policía y la población?

Lo importante es que, en Colombia, la mayoría de la población del país, estruendosamente, quiere a su Policía y a su Ejército, y respalda la legalidad. Esta es una nación que ha visto el heroísmo de su fuerza pública al luchar contra los cárteles y los grupos terroristas, y ese afecto los traslada todos los días cuando lo ven en sus calles. Por su puesto, cuando haya alguna actitud de un individuo que haga parte de la fuerza, que desdiga del honor militar y del policial, se le tiene que aplicar todos los correctivos. Pero lo que es importante es que en Colombia hay una muy buena compenetración entre la población y su fuerza pública.

- ¿Cómo se le está implementando a la fuerza pública en adelante y le tocará al siguiente Gobierno darle mayor fuerza?

Es que nosotros hemos tenido una fuerza pública que se ha ido profesionalizando. El año pasado logramos las mayores incautaciones de droga en Colombia, la mayor destrucción de laboratorios de clorhidrato de cocaína. Extraditamos a más de 600 narcotraficantes o delincuentes a otros países. Pudimos ver el trabajo decidido de la fuerza pública en la captura de sinvergüenzas como Otoniel, el capo más temido del mundo. O como lo que vimos el día de ayer, que fue dado de baja alias ‘Jony’, el cabecilla más importante de las disidencias de las FARC en el suroccidente de Colombia. Eso nos permite a todos nosotros darnos cuenta de la labor heroica y titánica que adelanta todas las fuerzas, pero también nos hace ver que estas mismas se rigen por estándares absolutos que ellos siempre están dispuestos a responder ante los organismos de control por las conductas individuales de alguno de sus miembros.

- ¿Usted previó que, al término de su gobierno, las encuestas serían desfavorables en cuanto a su aprobación?

Yo nunca he gobernado por encuestas. Yo he tenido encuestas buenas y encuestas malas. Cuando me lancé a la presidencia de la República duré varios años sin aparecer en las encuestas, aún así, alcancé la mayor votación en la historia de Colombia. Por eso siempre he mantenido humildad. Cuando las encuestas salen buenas, se trabaja el triple y, cuando salen malas, igual. Yo gané la primera vuelta en el año 2018, con el 39%, y la mayoría de encuestas nacionales que se han hecho recientemente me dan esos niveles de aprobación. Para mí las encuestas no son del todo importante. Pero sí lo es cumplir lo que yo le planteé al pueblo colombiano. Es más, usted se da cuenta en el mundo en el que estamos viviendo, quizá por las turbulencias que nos ha tocado enfrentar a muchos presidentes en momentos de pandemia, pero la popularidad hoy no es un factor común desafortunadamente; sin embargo, para mí, lo más importante es cumplir con la obra de gobierno, que es lo que a mí me estimula, no gobernar por encuestas.

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- Sin embargo, parece que la población se aleja del apoyo al presidente y le da apoyo a su rival de la oposición

Depende cómo usted lo mire. Cuando analiza las encuestas nacionales, que cogen todo el territorio del país, a nosotros nos aparece una popularidad que puede estar oscilando entre el 37% y 40%, lo hemos visto en los tres o cuatro sondeos de alcance nacional. Los que están suscritos a cinco ciudades capitales a mí siempre me han sido desfavorables, desde cuando era candidato a la presidencia. Pero, como el país no son cinco ciudades, sino todo el territorio, las muestras tienen que ser significativas. Cuando ese fenómeno se analiza, yo tengo una aprobación que va entre el 37% y 40%, muy similar a la que tuve en votos durante la primera vuelta. Yo todos los días trabajo para sacar adelante mi agenda de gobierno, para responder y cumplir mis promesas. Y eso es lo que voy a hacer de acá hasta el 7 de agosto. ¿Para qué? Para terminar mi mandato con la frente en alto, como lo voy a hacer, dejándole una carta a todos los colombianos, mostrándoles una por una las promesas que hice en campaña y cómo se cumplen.

- Cómo va en la redacción de esa carta?

Yo trabajo todos los días, redacto todos los días, afortunadamente, y ya estoy en el capítulo del componente social. Estoy escribiendo sobre el tema educativo, que propuse a Colombia una matrícula gratuita para la gran mayoría de colombianos, y lo logramos. Cuando indiqué que tendríamos la mayor cobertura de aulas en el país llegamos a entregar 12.000 aulas; o algo también muy importante, la doble titulación, la cual vamos a destinar a 600.000 colombianos, que se van a graduar del bachillerato, y tendrán en una mano el título de bachiller y en la otra, el de técnico. Estamos contando esa historia, redactándola, pero desde una perspectiva humana de lo que representa para mí eso.

- Pero una cosa es que usted la haga y otra que los colombianos la asimilen

Ese es el reto siempre. Acuérdese que los Gobiernos también se decantan. Los Gobiernos, después de que se terminan, cuando se empieza a hacer la lectura histórica es con hechos, porque en la política siempre hay momentos de fragor, de ocasión, pero lo importante son los hechos. Este es el Gobierno que más ha aumentado el salario mínimo en términos reales en los últimos 50 años, el que más ha invertido en política social en Colombia. Vamos a dejar varios kilómetros de carretera, entre dobles calzadas, segunda calzadas y terceros carriles, más de lo que se hizo en los últimos 25 años de concesiones en Colombia. Entonces, la satisfacción de hablar con hechos y ver con tranquilidad estos es lo que nos permite a nosotros sacar a un lado lo que son los momentos de ocasión, los termómetros de vibrato y darnos cuenta de lo que realmente se ha logrado, tanto así que Colombia es una de las economías que más creció en el mundo el año pasado y será de las que más va a crecer en el mundo en este año, porque hemos tomado las decisiones correctas.

- ¿No realiza usted algún mea culpa?

Uno todos los días está siempre esperando hacer más cosas. Yo creo que hubo algunos temas en los que nos demoramos en tomar decisiones. Considero que en la gestión de los parques naturales debimos haber hecho los cambios con mayor antelación para acelerar la inversión. Cuando nosotros miramos, por ejemplo, la aproximación que tuvimos frente a las objeciones que yo formulé a la ley estatutaria de la justicia especial para la paz, tal vez me faltó hacer más pedagogía y mostrarles a algunos sectores políticos que reaccionaron de manera agresiva que el trasfondo que nosotros hemos tenido es el de garantizar la justicia de reparación, y no repetición. Uno siempre está haciendo un ejercicio de evaluación y, cuando deje la presidencia, ya se está escribiendo sobre todas las grandes decisiones de gobierno. Seguramente en ese momento tendré muchas más oportunidades para hacer reflexiones puntuales de cosas que se pudieron haber hecho mejor o que pudieron haberse hecho antes.

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- Usted dice que toma las críticas con mucha humildad, pero estas son constantes

Hoy en día la política es así. En ella uno no se puede distraer en esas críticas. Yo no leo redes sociales, no pierdo el tiempo en cosas que envenenan el alma. Trato siempre de estar conectado en mi actividad. Vamos a celebrar en dos semanas el taller número 100 de los que se han hecho los fines de semana en todo el país a lo largo de tres años y medio de gobierno, descontándole a esos los meses que estuvimos limitados por la pandemia. Estuvimos haciendo consejos de seguridad, llevando proyectos. Ese afecto, esa cercanía con el ciudadano que está en la región, para mí, es muy importante. Yo en las redes lo que hago es postear lo que nosotros queremos dar a conocer. No paso el tiempo viendo comentarios de odio porque eso no ayuda. Además, en el mundo en el que estamos hoy, desafortunadamente, la política del espectáculo, del ataque personal y ramplón, suele ser mucho más eficaz para ganarse aplausos o likes, pero eso no es en lo que yo creo y, además, pude hacer la política en la que confío y ganar la presidencia con la mayor votación de la historia del país.

- Pero ese discurso es el que aglomera a muchos simpatizantes en Colombia

Depende. Analice las cuentas reales que hay en redes sociales como Twitter, no es ni el 15% de la población colombiana. Yo respeto a quienes usan esas plataformas y a quienes se expresan. También tengo una cuenta, pero creo que el mundo real de la política es mucho más que las redes. Y mucho más importante que ellas es tener la presencia, la conexión y el diálogo con el ciudadano.

- ¿Diría que en Colombia se está acosando desde las redes?

Hoy no hay un solo país del mundo en el que no se haga eso, salvo que sea una dictadura donde no esté presente el fenómeno del odio, de los ataques en las redes sociales. Es entonces donde uno debe actuar con ecuanimidad. Yo no me detengo ahí, en las críticas destructivas. En las productivas, sí, las que le ayudan a uno a reflexionar las cosas siempre. Las destructivas lo que quieren hacer es llegar a afectar el espíritu, pero a mí nunca me lo van a afectar.

- En las calles de Bogotá pude escuchar las voces de muchas personas. Todos ellos coinciden en que ya se acabe este Gobierno, pero ven con incertidumbre el rumbo político del país, asimismo no consideran a Petro como opción política. ¿Usted comparte este sentimiento de incertidumbre y rechazo a Petro?

-Yo no puedo opinar de política. Aunque muchas veces quisiera, uno no puede opinar de ese tema cuando está en este cargo. Lo que sí le puedo decir es lo siguiente: cuando hablemos de los ciudadanos de Colombia en este Gobierno, parta de una base. Nosotros recibimos cerca de 3 millones de beneficiarios de los programas sociales de transferencias económicas. Hoy estamos llegando a 10 millones de hogares beneficiados. Es decir, es la mayor cobertura a través de programas como la devolución del IVA y el ingreso solidario. Y esa preocupación genuina por las personas más humildes y más necesitadas ha estado presente. En estas épocas electorales siempre existe incertidumbre en cualquier país, pero yo creo que adicional a eso también hay una percepción que tienen los ciudadanos de Colombia, y es de rechazar categóricamente el populismo y la demagogia, el discurso expropiador, el que quiere legitimar la violencia como método de hacer política. Y eso a mí me parece que es positivo, porque el ciudadano colombiano no quiere que nadie venga a cortarle sus libertades ni a quitarle lo que ha construido con tanto esfuerzo. Entonces, me parece que, cuando se junta la preocupación con una reflexión genuina, eso permite que el votante acuda con una mejor conciencia a las urnas.

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- Lo que se suele hacer en campañas como esta es traer a colación el monstruo de Venezuela. Sin embargo, una cosa es una dictadura y otra una democracia.

Pero que no se olvide una cosa. ¿Cómo empezó la debacle de Venezuela? Lo hizo en democracia. Rápidamente se convirtió en la más oprobiosa de las dictaduras. Y el fenómeno de Venezuela acá se siente. Nadie nos viene a pintar pajaritos en el cielo. Acá hay 1.8 millones de venezolanos que llegaron buscando refugio con frío en los huesos e insolación, y que han llegado a Colombia buscando oportunidades, porque lo poco o mucho que tenían lo perdieron en Gobiernos que se dedicaron a acabar con la iniciativa privada y a terminar con las oportunidades de empleo. Entonces, no es que acá tenga nadie que traer algún monstruo. En Colombia ya han visto el monstruo. Por eso todos los que han sido áulicos defensores o estafetas del discurso de Chávez van a ser rechazados en las urnas

- No cree que ese discurso de ‘venezolanización’ de un país alimenta la popularidad de la oposición?

Acá no hay ‘venezolanización’. Lo que se ha visto es la tristeza de Venezuela, la de aquellos que lo perdieron todo. La gente en Colombia tiene espíritu emprendedor, sea la más micro de las empresas hasta la empresa más grande. Aquí se rechaza el discurso demagógico, el de pan para hoy que es hambre para mañana. El discurso que quiere legitimar causas sociales, pero aniquilando cualquier posibilidad de inversión. El colombiano no lo traga entero. Por eso yo tengo la certeza de que en las urnas los ciudadanos van a rechazar cualquier fórmula que trate de vincular a nuestro país al fallido modelo venezolano.

- Es momento de que una mujer llegue al Gobierno?

Yo fui el primer presidente en tener una mujer vicepresidenta en 200 años de historia en Colombia. Tengo un gabinete paritario. Tuve el primer gabinete paritario en la historia de nuestro país y he empoderado a la mujer. Ella tiene que buscar la presencia y la exposición, y mostrar siempre su liderazgo. Y yo, que he sido un promotor del liderazgo de la mujer, cómo no voy a estar contento de que haya más mujeres participando en política. Este Gobierno ha ayudado a promover el código de reforma electoral que tiene, no solo las listas paritarias, sino la listas en cremalleras, hombre-mujer, que esperamos salga la revisión de la corte constitucional muy pronto. El empoderamiento de la mujer es algo que creo con absoluta convicción.

- Ve con positivismo a los personajes mujeres que entran en esta campaña?

Hay mujeres que aprecio y admiro mucho, tanto en la campaña como en el Congreso, incluso. Así como en cargos locales.

- Cómo ve la candidatura de Ingrid Betancourt?

Yo con ella no tengo una relación de mucho tiempo. La conozco muy poco, pero creo que es una mujer que ha tenido que enfrentar muchos momentos de dolor en su vida, que estuvo mucho tiempo alejada de Colombia, pero que, si quiere venir a participar en la gesta democrática, bienvenida sea.

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- Es momento para un Gobierno de izquierda?

Es que yo creo que el mundo no se divide entre izquierdas y derechas. A mí mis enemigos políticos me dicen que soy de extrema derecha. Sin embargo, soy el presidente de la matrícula universitaria gratuita para los estratos 1, 2 y 3. Me dicen de extrema derecha, pero soy el Gobierno de mayor inversión social en la historia de Colombia, el que más subsidios de vivienda ha entregado a nivel social en la historia de nuestro país. Esos son debates que a uno no le hacen sentir. Hay debates que a uno sí lo hacen sentir, el que se da entre los demagogos y los pedagogos. Los demagogos venden pan para hoy y hambre para mañana, los del discurso de expropiación que venden cantos de sirena, pero luego destruyen las instituciones; y los pedagogos somos los que creemos en las soluciones basadas en el esfuerzo, en el respeto a la legalidad y a la institucionalidad. Este país siempre ha rechazado la demagogia. Ha logrado tener Gobiernos de distintos partidos que tengan énfasis en lo social, y así se han hecho las más importantes reformas sociales aquí, dentro de la institucionalidad. Por eso es que ese discurso de fractura, pesimista y destructivo, va pertrechado en nuestra nación, porque el colombiano sabe conseguir las cosas con su esfuerzo, a él nadie le regala nada, y logra sacar adelante sus motivaciones.

- Ese discurso dentro de la campaña no ha mellado en la situación económica del país en cuanto a las inversiones internacionales?

No, afortunadamente en Colombia sigue primando la credibilidad de nuestro sistema económico.

- ¿Pese a esa incertidumbre de las elecciones?

Claro. De hecho, usted mire la inversión extranjera directa, la nómina en lo energético en los últimos tres años y medio ha crecido en más de un 190%, y hoy muchos inversionistas siguen viendo a Colombia como un lugar con conexión a grandes mercados, uno donde hay reglas de juego, instituciones sólidas, pesos y contrapesos, pero donde, adicionalmente, tenemos un país que recibe al capital con los brazos abiertos para que venga, transforme y genere empleo. Yo creo que esa es una gran diferencia con esos regímenes que constantemente están buscando atacar la iniciativa privada y generar una fractura dentro de nuestra sociedad.

- Presidente, usted sale el 7 de agosto y Maduro se queda en el poder.

Pero luchamos por lo que creemos. Esos acuerdos del pasado, del silencio, son muy peligrosos, porque el silencio se hizo cómplice de muchos Gobiernos que miraron al otro lado para dejar incubar el fenómeno que ocurrió en Venezuela. Yo denuncié a Maduro en la Corte Penal Internacional, así como en otras instituciones internacionales. Adicionalmente, he defendido el retorno a la democracia y he podido tener el gesto más grande humanitario que haya podido ver este continente, que fue dar estatus de protección temporal a 1.8 millones de habitantes. Entonces, he enfrentado mis batallas con convicción, con creencias y con lo que le prometí al país; pero, además, lo hemos hecho dentro del multilateralismo. Maduro es un dictador. Si yo termino mi Gobierno y continúa la dictadura, por lo menos tengo la satisfacción de que la enfrenté con argumentos y ante la comunidad internacional, y lo hice dándoles albergue a quienes la pobreza engendrada en ese régimen expulsó. Entonces, uno en la vida tiene que estar con la conciencia tranquila de haber estado en la arena y defendido lo que creía.

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- ¿Cree que el cerco diplomático fue un fracaso?

No. Creo que el cerco diplomático ha tenido también éxitos muy importantes: que más de 50 naciones no reconozcan a Nicolás Maduro, que se hayan implementado sanciones económicas efectivas y que se hayan abierto casos ante los tribunales internacionales contra el dictador y su círculo más cercano. Asimismo, que se haya podido poner más operación contra lavado de activos de recursos de esas naciones del mundo y que, además, alerte a la humanidad sobre lo que ocurre en Venezuela para darse cuenta de que Maduro es el Slobodan Milosevic de América Latina. Entonces, creo que el cerco diplomático, que fue una acción multilateral, ha tenido resultados. Que hace falta la estocada final, que es el retorno a la democracia, sin lugar a dudas, pero acá los que creemos en la democracia y en los ciudadanos para tomar esas decisiones democráticas lo seguiremos haciendo hasta que retorne la democracia en ese país.

- Qué ha podido aconsejarle al presidente Castillo

Entre presidentes no nos damos consejos. Entre presidentes conversamos sobre muchos temas. Y yo celebro que el presidente Castillo haya visitado Colombia, que hayamos tenido un gabinete binacional fructífero. Yo, de hecho, espero estar antes de terminar mi mandato en Chota, donde tendremos el gabinete binacional entre Colombia y Perú, y acá lo que hemos visto en la conversación de la alianza del pacífico, en la conversación a través del bloque andino, pero sobre todo en la relación bilateral, es que Colombia y el Perú comparten inversión, exportaciones y tienen en este momento la posibilidad de generar confianza sobre la estabilidad macroeconómica. Yo creo que en la medida de que el presidente Castillo mantenga un mensaje consistente y coherente con darles garantías a la inversión, eso le va ayudar a sacar adelante su agenda social.

- ¿Cuál es el avance de las relaciones económicas de Colombia con Perú? Más allá de los gobernantes.

Es muy sólida, es estrecha y está en el punto más alto y parte de la base de principios e intereses comunes, pero además sobre la convicción de una agenda que involucra el cuidado de la Amazonía, la soberanía de frontera que involucra también el comercio y la inversión extranjera entre los dos países. Además, yo creo que, sobre esa base, nosotros hemos logrado llevar las relaciones bilaterales con el Perú al punto más alto que ha estado en su historia.

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- Colombia está ahora en los ojos del mundo por la Cumbre del Pacífico, que, además, ya necesitaba un reimpulso

Durante la presidencia pro tempore que he podido ostentar, nosotros vamos a dejar el mensaje de la llegada de Singapur, y también muy avanzada la incorporación del Ecuador. Algo que en el pasado también desarrolló el presidente Sebastián Piñera. Yo creo que, en esta presidencia pro tempore, ver que las cosas que se soñaban están ocurriendo también nos permite a nosotros ver con un gran sentido de urgencia la importancia de consolidar ese bloque, porque es uno que tiene un peso importante en el comercio interregional, en las economías latinoamericanas, y porque representa una gran apuesta para ir regulando y consolidando mercados

- En cinco años, ¿dónde me estaría dando la siguiente entrevista?

No sé dónde te la esté dando, pero lo que sí le quiero decir es que en cinco años seguiré trabajando intensamente por las causas que estoy comprometido, muy involucrado en los temas ambientales, trabajando en los asuntos de migración, en los de emprendimiento y, por supuesto, en la defensa de la democracia en América Latina. Y eso traerá actividades académicas e internacionales, pero también tengo la clara convicción de montar una escuela de liderazgo juvenil en esta nación para que podamos traer a los mejores conferencistas profesionales de distintas áreas para llegar a esa Colombia profunda y motivar la labor de los jóvenes, el interés por lo público y el ejercer una participación activa en la formulación de políticas que beneficien a la sociedad.

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