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Las 10 amenazas políticas que enfrentarán América Latina y el Caribe en 2022

Nuestra región enfrentará un año muy complejo, con riesgos que van desde la erosión de la democracia, el retorno de la violencia, el ascenso del cambio climático, los ciberdelitos, hasta la confrontación estratégica entre China y Estados Unidos.

La Pontificia Universidad Católica de Chile (Ceiuc) estableció los riesgos a los que los países latinoamericanos se enfrentaran este año. Foto: CEIUC
La Pontificia Universidad Católica de Chile (Ceiuc) estableció los riesgos a los que los países latinoamericanos se enfrentaran este año. Foto: CEIUC
Erick Gamarra

América Latina y el Caribe (ALC) han sido de las peores víctimas de los efectos de la pandemia de la COVID-19. Alrededor de los repuntes de contagios y decesos por el virus, y a pesar de que en el 2021 la economía regional se recuperó —luego del desastre del año anterior—, existen diferentes riesgos que nuestra comarca hemisférica afrontará el 2022, de acuerdo a Riesgo Político América Latina del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Chile (Ceiuc).

El Ceiuc, en su segunda edición, ha identificado 10 amenazas, en algunos casos problemáticas ya existentes y la tenaz aparición de otros peligros emergentes, que son un desafío al que ALC deberá adiestrarse.

1. La erosión democrática

Riesgo Político América Latina indica que hace más de 40 años inició la “tercera ola” democrática en América Latina y que llegó a su cúspide en 2005. En ese tiempo, con excepción de Cuba, los otros países apuntaron al restablecimiento democrático.

Sin embargo, durante la pandemia, más de la mitad de los gobiernos han experimentado deterioros en su democracia que “erosionan desde adentro de sus instituciones y libertades”. La situación llevó a que los regímenes híbridos se autocraticen y las dictaduras se consoliden (IDEA Internacional, GSOD 2021).

Como ejemplos de lo anterior se citan los constantes problemas de gobernabilidad en Perú o Ecuador, o las ofensivas contra organismos electorales en Brasil, El Salvador, México y, otra vez, Perú. Hay que añadir el escándalo mundial de los Pandora Papers, que salpicó a Chile, Colombia y Ecuador, y las derivas populistas en El Salvador y Brasil.

En la encuesta Latinobarómetro, de octubre de 2021, se observa un creciente apoyo (51%) a un gobierno no democrático si este “resuelve los problemas”.

Fuente: Informe Latinobarómetro 2021

Frente a esta realidad, se sugiere que los mecanismos regionales creados para la protección de la democracia, como la Carta Democrática Interamericana, deben ser actualizados con la inclusión de estas nuevas amenazas.

Además, se requiere de élites y ciudadanos con mayor compromiso con respecto a los valores democráticos. “El riesgo de profundizar la desconexión actual de las élites con las demandas de la ciudadanía puede terminar obstaculizando el consenso democrático”, advierte el Ceiuc.

2. Cambio climático y escasez hídrica

Sobre el segundo riesgo, el informe anota que, pase lo que pase, el aumento de la temperatura, a nivel mundial, seguirá su curso hasta mediados del siglo XXI. En el caso de Latinoamerica, se espera un aumento de nivel del mar, de 3,6 milímetros anuales, lo que afectaría al 27% de la población costera.

Además, se anticipa una sequía generalizada que influiría directamente “en las capacidades de reducir la pobreza y la extrema pobreza, principalmente la rural”, precisa el documento.

A pesar de que América Latina concentra el 31% de reserva de agua dulce del mundo, varios países, a 2019, consumieron porcentajes altos de sus reservas hídricas. Chile y México consumieron más del 60%; Perú y Venezuela, más del 40%; y Bolivia y Argentina, más del 20%. Junto a esto, hay que considerar que 40 millones de habitantes en la región carecen de acceso al agua potable.

¿Qué porcentaje de las reservas de agua se ha usado en América Latina? Fuente: “Water Stress” por World Resources Institute (2019).

Otro punto sumamente preocupante es la realidad del Amazonas. En 2021 alcanzó un récord de deforestación de los últimos 15 años. “El área que ya ha experimentado un progresivo aumento de su deforestación, que de continuar los incendios, podría pasar a convertirse en una fuente de emisión de carbono al medio ambiente”, informa el Ceiuc.

3. Protestas sociales y violencia

En la segunda mitad del 2019, la gobernabilidad de varios países de ALC estuvo afectada por la ola de protestas que se vivió en contra de los gobiernos de turno. Esta disconformidad social tuvo que paralizarse por las restricciones sanitarias y de movilidad de la pandemia.

“Entre las consecuencias sociales el FMI estima una caída histórica del -7,0 del PIB (Octubre 2021), y la CEPAL cuenta 22 millones de nuevos pobres equivalentes a un 33,7% de la población de América Latina, un incremento de la desigualdad en 2,9%, y una pérdida de 47 millones de empleos respecto al año 2019″, consigna el reporte.

A pesar de los riesgos de contagio masivo, las marchas contra los gobiernos se han reactivado en los últimos meses, principalmente por parte de los jóvenes. Estos sectores juveniles, debido a las consecuencias vivenciales del coronavirus, tuvieron dificultades para continuar con la educación, hecho que coincidió con la imposibilidad de encontrar oportunidades laborales.

Muchas protestas conllevaron a violentos enfrentamientos con las fuerzas del orden y con saldo trágico para los pobladores, como en Colombia, Perú y Paraguay.

De cara al 2022, se prevé una merma del crecimiento económico (+3% del PIB), por lo que los gobiernos urgidos por estabilizar las finanzas se verán obligados a disminuir las ayudas sociales y a incluir reformas fiscales e impositivas de corte impopular. Ello podría generar más protestas y respuestas violentas de las autoridades, “poniendo en serio riesgo el segundo piso de gobernabilidad (la gobernabilidad de la calle) y la estabilidad de la democracia”.

4. Crisis migratoria

América Latina viene experimentando una crisis migratoria “sin precedentes”. El informe reporta que “el principal patrón de migración actual es el intrarregional (y no extrarregional)” y tiene flujos orientados, en su mayoría, en la búsqueda de mejores oportunidades laborales y económicas. Se señala que los principales destinos son Argentina, Chile y Brasil.

Un factor determinante, dentro de la región, durante los últimos años ha sido la crisis de Venezuela. Más de 5 millones abandonaron su país, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). A esto se suma el creciente desplazamiento de haitianos, además de otros migrantes del continente.

Ante esta situación, las leyes de inmigración se volvieron más estrictas. Además, el impacto de la pandemia, los cierres de frontera para contener la COVID-19, regulaciones de visado cada vez más exigentes y el incremento de xenofobia han recrudecido más las condiciones de los inmigrantes.

En septiembre de 2021, alrededor de 5.000 personas fueron partícipes de protestas antiinmigrantes en la ciudad Iquique, al norte de Chile, las cuales acabaron en violencia. La ciudad mencionada “es el epicentro de una crisis por la llegada masiva de extranjeros indocumentados y un ejemplo sobre la tensión creciente sobre la migración en América Latina”.

5. Economías ilícitas

La proliferación de ilícitas economías en la región es un tema constante de preocupación para los gobiernos. La producción y tráfico de drogas, la trata de personas, entre otras, evolucionan a una estructura de crimen organizado.

“En 2020 tanto las hectáreas cultivadas como la producción de cocaína en Colombia alcanzaron cifras récord, con 245.000 hectáreas y 1.010 toneladas métricas, respectivamente, lo que representa un aumento del 15% en los cultivos respecto al 2019″, apunta el informe.

Estos escenarios son posibles debido a la debilidad y poca presencia del Estado, por lo que la ilegalidad puede operar con libertad y capacidad de coerción hacia sus habitantes.

Tasa de ocupación informal en América Latina (%). Fuente: OIT (2021)

De otro lado, la reactivación económica de ALC continúa mostrando un mercado de trabajo caracterizado por una elevada tasa de desocupación y un gran predominio de puestos informales, de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Países como Honduras, Bolivia, Guatemala y Perú poseen entre 80% y 70% de informalidad.

6. Polarización política

La polarización política extrema, que representa una amenaza para el orden democrático, ha encontrado una atmósfera especial en las redes sociales. Las plataformas digitales influencian las dinámicas de las campañas electorales como lo hacía hace décadas la televisión.

Una de las premisas importantes es el voto informado, por lo que las redes pueden ayudar a reducir barreras de acceso y costo de información. Sin embargo, estos espacios son frecuentemente utilizados para “desinformar, incrementar la polarización entre simpatizantes e intimidar votantes o candidatos”, resuelve el Ceiuc.

En la actualidad, el desafío pasa por campañas de desinformación que captan la atención ante la abundancia informativa a la que los votantes se enfrentan.

El riesgo que continúa para este periodo electoral 2022, que tendrá tres importantes elecciones presidenciales —en Costa Rica, Colombia y Brasil—, es la acentuación del uso de campañas de desinformación que apuntan a la polarización extrema y corroen los cimientos democráticos.

7. Inversión extranjera en caída

A pesar de que las distintas economías regionales muestran una recuperación cercana al 6% del PIB el 2021, esto se vincula, principalmente, con la baja base de comparación de 2020 y con un mayor consumo impulsado por los estímulos fiscales y monetarios.

Para el 2022, las estimaciones sobre los niveles de inversión extranjera directa continúan siendo inciertas. El documento indica que el alcance de la recuperación dependerá del ritmo de mejoría de la economía global, eventuales nuevas restricciones producto de la COVID-19 y el mejor funcionamiento de las cadenas globales de suministro.

De otro lado, Latinoamérica manifiesta condiciones estructurales que entorpecen el flujo de capitales externos. “Episodios de inestabilidad política en Perú o Ecuador; Argentina, con controles de precios e incumplimiento de deudas; problemas con el narcotráfico y seguridad en Honduras y Guatemala, entre otros”, se refiere.

De ALC dependerá que la denominada ‘ola verde’ —por el impulso de energías más limpias, el hidrógeno verde y la industria del litio— sea una oportunidad de desarrollo del siglo o un nuevo caso de pérdidas, en medio de la inestabilidad política, debilidad institucional y la falta de certeza jurídica para la inversión.

8. Irrelevancia regional

La falta de visión política en conjunto, de Latinoamérica, es un antiquísimo problema que revela, según este índice de Riesgo Político América Latina, la incapacidad de superar las desavenencias políticas al momento de generar un diálogo de largo plazo y la tendencia global de centrar la atención en los asuntos internos relegando cada vez más a un segundo plano los asuntos internacionales.

Unasur se desintegró, Prosur no despegó, el Grupo de Lima no ha tenido el compromiso por parte de sus miembros, Mercosur no pasa por su mejor momento y Celac se llevó a cabo sin Brasil. La falta de coordinación y efectividad de las instancias regionales han sido comunes denominadores en los planes de integración.

Luis Schenoni y Andrés Malamud, en su artículo “Sobre la creciente irrelevancia de América Latina”, argumentan que mientras la regionalización aumenta en América del Norte, Europa y Asia-Pacífico, en América Latina disminuye, consignan en el reporte.

9. Ciberdelitos

La nueva normalidad digital, empujada por la pandemia, ha impactado a nivel personal, social, así como en los sectores público y privado. Esta transformación tecnológica propició la aceleración y diversificación de los ciberdelitos.

El Ceiuc señala que, si la ciberdelincuencia anterior a la COVID-19 era contra particulares y pequeñas empresas, hoy los objetivos son grandes organizaciones, oficinas de gobierno e infraestructuras críticas.

Dentro de la región, los ciberataques crecieron en un 21%, equivalentes a 728 millones de ataques en la región o 35 ataques por segundo, según el informe “Panorama de Amenazas en América Latina 2021″ de Kaspersky. Los países con mayor aumento perjudicial fueron Ecuador (+75%), Perú (+71%) Panamá (+60%), Guatemala (+43%) y Venezuela (+29%).

En tanto, se concluye que “la migración hacia el trabajo remoto y la digitalización de los procesos tanto en el ámbito privado como público no ha sido segura, principalmente por la falta de capacidades técnicas, escasa capacitación de usuarios y una baja inversión en capacidades e infraestructura asociada a mejorar procesos de ciberseguridad”.

10. Auge de China

China, que se ha convertido en el principal socio comercial de una decena de naciones de ALC, aumentó sus inversiones en distintos sectores, incluyendo las estrategias como recursos naturales, infraestructura y telecomunicaciones.

Con los puntos mencionados, la mayor presencia china en la región se da en un contexto de una mayor confrontación estratégica con Estados Unidos, rivalidad que solo parece profundizarse.

Según el Foro Económico Mundial, el comercio de China con el hemisferio creció 26 veces entre el 2000 y 2020, y se espera que se duplique al 2035 a más de US$ 700.000 millones.

Mientras la crítica se ha centrado en la escasa atención de Washington con Latinoamérica, Beijing continúa avanzando con más acuerdos comerciales con diferentes naciones.

América Latina: EE.UU. vs China. Fuente UN Comtrade en China y América Latina: claves hacia el futuro.

El ascenso chino en nuestro continente tiene una mayor complejidad en un nuevo escenario geopolítico de enfrentamiento de las dos principales potencias. Esa confrontación se “vivió recientemente en Chile en la licitación de los pasaportes y carnés adjudicada a un consorcio chino-alemán Aisino y luego anulada por presuntas presiones americanas con el programa Visa Waiver”, ejemplifica Ceiuc.

Finalmente, se determina que Estados Unidos parece no estar dispuesto a ceder sus espacios de influencia en la región en materias sensibles.

  • Indice de Riesgo Político América Latina 2022: Para la segunda edición se contó con la participación de 1.144 personas, correspondientes a público general. Adicionalmente, se conformó un panel de 170 expertos de América Latina y el Caribe, que incluyó a expresidentes, autoridades regionales, líderes de opinión y académicos.