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La derecha sufrió dura derrota y ahora busca un relato para el nuevo Chile

Elecciones. El sector que respaldó al candidato ultraconservador José Antonio Kast no supo captar el voto de los más jóvenes y las mujeres, base del contundente triunfo del izquierdista Gabriel Boric en las presidenciales del domingo pasado.

Lección aprendida. José Antonio Kast mira con curiosidad al izquierdista Gabriel Boric durante el último debate electoral. Foto: EFE
Lección aprendida. José Antonio Kast mira con curiosidad al izquierdista Gabriel Boric durante el último debate electoral. Foto: EFE
Agencia EFE

Por Federico Rivas Molina. EFE

La derecha chilena sufrió una dura derrota en las elecciones presidenciales del domingo. Su candidato, José Antonio Kast, quedó once puntos por debajo del izquierdista Gabriel Boric, a casi un millón de votos de distancia. El resultado obliga a los partidos que el 11 de marzo serán oposición a reescribir un relato que lo vincule con un electorado refractario al discurso conservador de Kast y ansioso de reformas estructurales.

Chile Vamos es la coalición que agrupa a la derecha y la centro derecha chilena. Está en el poder, con Sebastián Piñera. Pero este año no la tuvo fácil con su candidato. En la primera vuelta se alineó detrás de Sebastián Sichel, un político moderado que no era militante de ese sector. Sichel venía de la Democracia Cristiana y ganó la interna de Chile Vamos como independiente. El 21 de noviembre, los candidatos de Chile Vamos al Congreso obtuvieron un relativo empate con la izquierda en el Congreso. Pero Sichel quedó en cuarto lugar para la presidencia, detrás de Kast, Boric y Franco Parisi. Sin candidato, Chile Vamos se alineó a Kast, un ultraconservador que se presentó por fuera de la coalición. Se vio obligada así a defender discursos incómodos, críticos de las mujeres y las minorías y muchas veces lindantes con la defensa de la dictadura de Augusto Pinochet. El domingo, Kast perdió la elección, y sumió a Chile Vamos en una arduo trabajo de autocrítica. “La derecha tiene que pensar que el gran electorado del país es sub 40, un grupo que quiere una forma de hacer política distinta”, dice Pauline Kanto, exministra de Deportes de Piñera.

El 53% de los menores de 50 años votaron por Boric, según un análisis que hizo Decide Chile. El porcentaje crece hasta casi 70% cuando se hace el corte en lo menores de 30 años. Kast, en cambio, solo ganó entre los mayores de 70 años. “Chile abandonó en la segunda vuelta el eje estabilidad-incertidumbre que había definido la primera vuelta a favor de Kast y recordó que había también un eje cultural”, dice el politólogo Cristóbal Bellolio. “Kast era un retroceso moral en cuestiones como igualdad de género, por ejemplo”, y por eso no caló entre los más jóvenes.

Kast sufrió una derrota aplastante entre los jóvenes menores de 30 años, según un estudio de Decide Chile. Foto: Twitter/ José Antonio Kast

Cambios puntuales

El diputado de Chile Vamos Francisco Undurraga considera que es tiempo de buscar una nueva relación con ese electorado que pide cambios en cuestiones puntuales, como salud, educación y pensiones. Esas fueron las banderas de las revueltas de octubre de 2019, y las que supo enarbolar con éxito Boric, hijo político de esas protestas. “Tenemos que reflexionar y volver a sintonizar con la ciudadanía. Debemos pasar de ser una centroderecha que defiende el modelo a provocar los cambios del mismo, profundizarlo con los cambios que la gente requiere. Eso no es traicionar nuestra esencia”, dice.

Pauline Kanto coincide: “Chile Vamos tiene que hacer una autocrítica muy grande, un análisis en términos de dónde nos estamos quedando afuera”. “Cuando se pasa a segunda vuelta ganando se crea la sensación de que con ese discurso se ganaba la segunda. Pero teníamos que ir a captar un sector de centro con muy pocas ganas de votar. La derecha, sobre todo en el comando de Kast, no fue capaz o no quiso hacer un giro. Puede ser que un grupo tan conservador haya dicho que no estaba dispuesto a traicionarse”, explica.

La clave

Contrapeso. La derecha perdió las elecciones a presidente, pero no por ello perderá peso en la política chilena. Será un contrapeso formidable a Boric en el Congreso, gracias al buen resultado de sus legisladores en la primera vuelta.

Boric: la esperanza de la integración

Hugo Otero, publicista

El gran triunfo presidencial de Gabriel Boric no solo abre un nuevo camino de esperanza para Chile sino para el Perú.

Con Boric se abre el camino para que la relación entre nuestros dos países, tan conflictiva históricamente, sea diferente. Que alcance la integración con la participación de los pueblos y que sea provechosa para el desarrollo de la mayoría de chilenos y peruanos.

Esta integración es una tarea de los pueblos y de sus líderes. En el siglo pasado fue esperanza de líderes populares como Salvador Allende y de Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui de Perú.

Hoy con Gabriel Boric, presidente electo de Chile, renace la esperanza de la integración que soñaron antaño chilenos y peruanos ilustres.

Chile puede impulsar, en el siglo XXI, la respuesta mas innovadora y moderna de Latinoamérica para superar la hegemonía de las potencias imperiales del mundo financiero y tecnológico y lograr una sociedad de bienestar.

Si la esperanza venció al miedo en Chile, tal como proclama Gabriel Boric, ahora los pueblos de Chile y Perú deben vencer juntos al nacionalismo anacrónico y a la desconfianza para integrarse y progresar.

Estoy convencido de que para Gabriel Boric la integración de nuestros pueblos es la esperanza. Que desde el poder dará los pasos decisivos para que se restablezca la alianza que nos unió antaño a chilenos y peruanos, gracias a la cual nos liberamos de la dominación europea y que ahora es imprescindible.