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Torturas de la CIA: primer testimonio de un preso de Guantánamo, prisión militar de alta seguridad

Majid Khan fue sentenciado a 26 años de prisión después de hacer un relato, hasta ahora jamás permitido a nadie, de las atroces torturas a las que fue sometido por interrogadores de la CIA durante tres años.

En esta prisión solo hay 40 presos, todos musulmanes y la mayoría de ellos lleva más de 15 años allí. Foto: AFP
En esta prisión solo hay 40 presos, todos musulmanes y la mayoría de ellos lleva más de 15 años allí. Foto: AFP
Agencia AFP

Un pakistaní preso en la base militar estadounidense de Guantánamo, prisión militar de alta seguridad situada en la Base Naval de la Bahía de Guantánamo, Cuba, relató a un jurado que fue violado, golpeado y asfixiado por interrogadores de la CIA, en el primer testimonio público de torturas a un detenido tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Majid Khan fue sentenciado a 26 años de prisión por el jurado el último viernes 29 de octubre después de declararse culpable de ayudar a Al Qaida en 2002, según un portavoz de las comisiones militares de Guantánamo. Con base en un acuerdo previo de culpabilidad podría ser liberado el año próximo tras pasar 19 años bajo custodia estadounidense.

La sentencia se dictó después de que el jueves 28 hiciera un relato, hasta ahora jamás permitido a nadie, de las atroces torturas a las que fue sometido por interrogadores de la CIA durante tres años. La narración fue admitida como parte del acuerdo de culpabilidad.

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Khan dijo a la corte que pasó días encadenado, a veces colgado, sin comida ni ropa, en celdas oscuras con música a todo volumen y guardias rociándolo con agua helada.

En locales secretos de la CIA en países no identificados, fue colocado encapuchado en una tina de agua helada con la cabeza sumergida.

La tortura no acaba con la confesión

Desde que fue capturado en Karachi el 5 de marzo de 2003, Khan dijo a los interrogadores que admitía haber trabajado para Al Qaida y les dio información.

“Cada vez que me torturaban, les decía lo que esperaban escuchar. Les mentía para que acabaran los abusos”, describió en su declaración de 39 páginas divulgada por sus abogados. Sin embargo, añadió, “cuanto más cooperaba y les contaba, más me torturaban”.

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Las torturas se extendieron por tres años

Pasó días encadenado y los interrogadores amenazaban con lastimar a su familia en Estados Unidos y violar a su hermana.

Sus anteojos, sin los cuales dice que es casi ciego, se rompieron a comienzos de detención y demoró casi tres años que le dieran otros.

Pasaba varios días privado de sueño al punto de quedar aturdido. “Recuerdo alucinar, ver una vaca, una lagartija gigantesca. Perdí el sentido de la realidad”, detalló.

Lo peor, contó, fueron los reiterados enemas y la forzada alimentación anal que lo dejaron permanentemente lastimado. En un momento, le introdujeron en el recto una manguera de jardín, aparentemente para rehidratarlo. “Fui violado por médicos de la CIA”, narró.

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Juventud impresionable

Khan, que creció en Pakistán y se mudó a Estados Unidos a los 16 años, cuando asistió a un colegio de Baltimore, dijo que su decisión de apoyar a Al Qaida fue errada.

Fue reclutado como colaborador de la red yihadista por algunos familiares cuando estuvo en Pakistán en 2002 para encontrar una mujer para casarse.

En su acuerdo judicial de 2012 admitió ante la corte que participó de un plan para matar al presidente de Pakistán. También aceptó haber llevado 50.000 dólares a aliados indonesios de Al Qaida para financiar la destrucción de un hotel con una bomba.

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Él procuró asumir la responsabilidad por sus acciones. “No soy el joven impresionable, el vulnerable muchacho que era hace 20 años”, expresó el jueves en la corte. “Rechazo a Al Qaida, rechazo al terrorismo”, añadió.

Además, manifestó que no le desea el mal a sus captores. “A los que me torturaron, los perdono”, dijo en la corte.

“Atrocidades devastadoras”

Su testimonio está respaldado por la propia investigación del Senado de Estados Unidos sobre el uso de la tortura por parte de la CIA después de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

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“Las poderosas palabras de Majid ... revelan atrocidades devastadoras cometidas por nuestro propio Gobierno en nombre de la seguridad nacional”, expuso Katya Jestin, una de sus abogadas.

“El programa de la CIA fue un fracaso y se opone a nuestros principios democráticos y al estado de derecho”, adicionó.